El Santo Rosario bien rezado
El Padre Pío tenía el don de discernimiento de espíritus, es decir, conocía lo que la persona traía dentro. Llegó un señor y el Padre le dijo: “Tu familia está en guerra. Reza tres Rosarios al día: uno por tu mujer, otro por tu trabajo y otro por tu hijo drogadicto”. Ese señor le fue, al cabo del tiempo regresó, y le dijo al Padre Pío que se había compuesto su situación. El Rosario es arma poderosa y se comprueba una y otra vez.
El Rosario es como una tapia o muro y cada Avemaría es un
palito de esa tapia. El rezo de cada misterio es una puerta que se cierra al
abismo y se abre a la ciudad de la luz, la Nueva Jerusalén. Para entrar a la
tapia necesitamos reconocer los pecados y arrepentirnos. Cada palito que se
levante ha de estar bien parado, para ello se debe tener perfecta atención en
lo que se está haciendo. Si se entra dentro de ese cerco, durante ese día de
luz satanás no nos puede tocar, y todo lo que se encierre dentro de ese Rosario
está protegido.
Cuando una persona reza el Rosario, está cercando a toda su
familia con él, está protegiendo a sus hijos y a las generaciones por venir, y
esas bendiciones se mantienen.
Un Rosario bien rezado es un territorio de luz para esa
persona y para los que transiten en su territorio. Cuando se reza bien el
Rosario se entra en el misterio de la Sangre de Cristo y, al entrar en ese
misterio, nuestra sangre circula con la Sangre del Señor (Marino Restrepo).
El Rosario es un modo de venerar a la Virgen María; es una
adoración a Dios y una derrota al diablo; es humildad. Todo lo que la Virgen
hace por nosotros es invisible y nunca nos lo reclama. Estamos viviendo el
estado espiritual más oscuro de la historia de la humanidad porque es cuando
hay más pecado, más maldad, pero también el bien crece. Es un tiempo en el que
vivimos las manifestaciones más extraordinarias de María. No estamos viviendo
su silencio. Está presente en la historia en una abundancia gigantesca, a esto
se le llama los océanos de María, por esta razón abunda la gracia, porque
abunda el pecado. Cada vez estamos más cerca del regreso del Señor. Santa María
es la Madre de gracia que protege a todas las almas que navegan por este
destierro hacia Jesús.
El mensaje de María es “conviértete ya, cambia
ya, no mañana”. El primer problema que encontramos es la
pereza, luego la frivolidad, la sensualidad, la soberbia... La Virgen puede
derribar todas esas dificultades.
El Padre Pío tenía el don de discernimiento de espíritus,
es decir, conocía lo que la persona traía dentro. Llegó un señor y el Padre le
dijo: “Tu familia está en guerra. Reza tres Rosarios al día:
uno por tu mujer, otro por tu trabajo y otro por tu hijo drogadicto”. Ese
señor le fue, al cabo del tiempo regresó, y le dijo al Padre Pío que se había
compuesto su situación. El Rosario es arma poderosa y se comprueba una y otra
vez.
El Rosario es como una tapia o muro y cada Avemaría es un
palito de esa tapia. El rezo de cada misterio es una puerta que se cierra al
abismo y se abre a la ciudad de la luz, la Nueva Jerusalén. Para entrar a la
tapia necesitamos reconocer los pecados y arrepentirnos. Cada palito que se
levante ha de estar bien parado, para ello se debe tener perfecta atención en
lo que se está haciendo. Si se entra dentro de ese cerco, durante ese día de
luz satanás no nos puede tocar, y todo lo que se encierre dentro de ese Rosario
está protegido.
Cuando una persona reza el Rosario, está cercando a toda su
familia con él, está protegiendo a sus hijos y a las generaciones por venir, y
esas bendiciones se mantienen.
Un Rosario bien rezado es un territorio de luz para esa
persona y para los que transiten en su territorio. Cuando se reza bien el
Rosario se entra en el misterio de la Sangre de Cristo y, al entrar en ese
misterio, nuestra sangre circula con la Sangre del Señor (Marino Restrepo).
El Rosario es un modo de venerar a la Virgen María; es una
adoración a Dios y una derrota al diablo; es humildad. Todo lo que la Virgen
hace por nosotros es invisible y nunca nos lo reclama. Estamos viviendo el
estado espiritual más oscuro de la historia de la humanidad porque es cuando
hay más pecado, más maldad, pero también el bien crece. Es un tiempo en el que
vivimos las manifestaciones más extraordinarias de María. No estamos viviendo
su silencio. Está presente en la historia en una abundancia gigantesca, a esto
se le llama los océanos de María, por esta razón abunda la gracia, porque
abunda el pecado. Cada vez estamos más cerca del regreso del Señor. Santa María
es la Madre de gracia que protege a todas las almas que navegan por este
destierro hacia Jesús.
El mensaje de María es “conviértete ya, cambia
ya, no mañana”. El primer problema que encontramos es la
pereza, luego la frivolidad, la sensualidad, la soberbia... La Virgen puede
derribar todas esas dificultades.

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