Sucedió en Tlaquepaque
Esta semana me subí a un taxi en Tlaquepaque y el taxista -Gerry- me contó parte de su historia. Tiene una familia con cinco hijos de Primaria que sostener. Un día le explotó una batería en la cara y se quemó los ojos. El doctor le dijo: “Tiene un 99% de probabilidades de quedar ciego, y un 1% de volver a ver si Dios lo asiste ”. ¡Veía todo rojo! Le suplicó a Dios que lo sanara pues muchos dependían de Él, e hizo el propósito de alejarse de las borracheras y demás pecados. Poco a poco fue curándose de los ojos y, en agradecimiento, va a Misa y comulga todos los días con enorme devoción. Dice: “¿Quién como Dios? Nadie como Dios”. Dios ha dispuesto que vayamos a su mesa, y la preparó con ternura, como su “sueño dorado”. Son 365 incursiones en su corazón e invitaciones a la unión transformante. Eso no tiene precio. Todos los tesoros del mundo no compran una sola comunión. Un teólogo aseguró que, todo su curso se resumía en una frase: “El Verbo se hizo carne y habita entre nosotr...