El tiempo se fuga
Tempus fugit, amor manet En 2025 hemos tenido una catarata de gracias, aparte de que no nos percatamos de muchas de ellas. Dios nos da mucho más de lo que merecemos. Queremos dar gracias para que no nos pase lo que pasó con los diez leprosos curados, que sólo uno volvió a darle gracias al Señor. Ricardo Sada Fernández explica que podemos dar gracias por cada día, por la salud o la enfermedad, por las veces que hemos comulgado e ido a la Santa Misa. Es un modo en que Dios nos ama, nos alimenta, nos escucha y nos habla. Dios ha dispuesto que vayamos a su mesa, y la preparó con ternura, como su “sueño dorado”. Son 365 incursiones en su corazón e invitaciones a la unión transformante. Eso no tiene precio. Todos los tesoros del mundo no compran una sola comunión. Nos llega un diluvio de gracias, cada día, del calvario, así lo ha dispuesto Dios. Es bueno anotar para saber qué pasa en mi alma, es saludable ser consciente de los beneficios recibidos. Al oír la voz de Dios hemos de...