Resistir el día malo
San Pablo aconseja: “Tomen toda la armadura que Dios les ha dado para que puedan resistir en el día malo, y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes” (Efesios 6,13). Dios nos dejó una armadura para resistir el día malo, es decir, tenemos medios para protegernos. Y, sobre todo, hay que recordar que no estamos solos en la vida, Jesús siempre nos acompaña. Esas armas son las siguientes: El escudo es la fe, es el arma principal; la espada es la Palabra de Dios; el casco es la salvación dada por Jesucristo, que nos abrió el cielo; la coraza es la justicia; el calzado que es la paz. Cuando lleguen los días malos, el Señor me dará abrigo en su templo, me subirá a lo alto de su roca… Buscaré tu rostro, Señor. No me escondas tu rostro (cfr. Salmo 27, 5-9). Tenemos un enemigo que nos seduce con el pecado, y, a la vez, nos crea más problemas. Quita la vergüenza para pecar y la devuelve para no confesarlo. ¿Qué es resistir? Es sufrir un padecimiento físico o moral sin dej...