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Mostrando entradas de enero 17, 2026

Europa caerá y América florecerá. Canal del Coronel

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  https://youtu.be/afOPxpW8-eU La luz nos viene de América. El 66 para Parravicini es desastre. Chavistas vs venezolanos. “Después de las lluvias” (sufrimiento, lágrimas), tres potencias observan a Venezuela (EEUU, China y Rusia). Será faro en la nueva visión. Venezuela ilumina a Cuba, México y a sí misma. Otro indicador: La Virgen de Coromoto en Venezuela, bautismos en masa. Es la patrona de Venezuela, está en un tejido de siglos. Cuando Venezuela está mal, la imagen se oscurece. Sufre con su pueblo y se recupera. Ma Esperanza Medrano tiene una finca, Betania. Tiene experiencias místicas desde los cinco años. Tuvo estigmas. “Cuanto más menee el rabo el demonio, más de Dios es esa obra”, cuanto más te ataque el enemigo, más de Dios es esa persona o esa lucha. Si ves que el enemigo te intenta derribar, es que estás en el camino correcto . En 1984, en Venezuela, muchos vieron a la Virgen, reconciliadora de todos los pueblos y naciones. La luz nos viene de América, dice Margari...

“No juzgues y no serás juzgado”

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  Dios nos ama mucho e incondicionalmente y quiere liberarnos de nuestros miedos, de la colección de agravios que guardamos, de las malquerencias y heridas. Jesús nos dice: “Préstame tu propio ser para que seamos uno. Dame tus miserias, déjame transformar tu espíritu”. Dios nos quiere salvar de nosotros mismos. ¿Nos dejamos? Déjale a Jesús tus pecados; Dios va a purificar tu corazón si lo dejas. Una frase de Teresa de Calcuta dice: “Si juzgas a la gente no tienes tiempo de amarla”. Juzgar consume la energía que debería dedicarse al amor y a la compasión. Es muy fácil juzgar porque somos observadores y pensantes, mas no hay que olvidar que el juicio le pertenece a Dios, y a Él le disgusta que nos erijamos en jueces de nuestros hermanos, cuando no tenemos toda la información, y, aunque la tuviéramos, es un acto que no nos toca. Con la misma medida que medimos, seremos medidos, de allí la importancia de ser misericordiosos. Alguien dirá: “No puedo dejar de juzgar”, pídele a Dios ...