Tu Ángel de la guarda
Nadie en el mundo se preocupa tanto por nosotros como el Ángel Guardián. Nadie es tan leal, paciente, cariñoso y lleno de celo por nuestra salvación como él; él ha sido señalado por Dios para llevarnos al Cielo. Aunque pequemos y lo olvidemos, él está siempre presente, observándonos y protegiéndonos. Los ángeles, obtengan o no obtengan resultados, hacen siempre su oficio, no se retiran de la custodia de las almas, están siempre en sus puestos, su voluntad es siempre estable para cumplir el encargo confiado a ellos. Si obtienen o no obtienen resultados, dan mayor o menos gloria a Dios, es decir, siempre le dan gloria, aunque un alma a su cargo se pierda (cfr. Luisa Picarreta, 5-20). Dice María Simma, experta en el Purgatorio: Un ánima del Purgatorio me dijo que, si todos invocaran la protección de las ánimas del Purgatorio y del ángel custodio y usaran, además, regularmente el agua bendita antes de ponerse al volante, el 80% de los accidentes automovilísticos no sucederían. ¡¡...