Epifanía del Señor
La adoración de los Magos es como el comienzo de la Iglesia de los gentiles, de los que no somos judíos, el comienzo de la procesión de los pueblos hacia el Dios de Israel. Cuando salieron de su casa o palacio, todo el mundo les decía a los Magos que ese viaje era una locura, suponía dejar su comodidad y su seguridad a cambio de seguir una señal débil: una estrella, es decir, un destino incierto. Así es la vocación. San Mateo dice: “Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá durante el gobierno del rey Herodes, unos Magos vinieron de Oriente y se presentaron en Jerusalén diciendo: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos, que acaba de nacer? Porque hemos visto en Oriente su estrella y venimos a adorarle” (2,2). Los Magos se desconciertan cuando llegan a Jerusalén y nadie sabe que ha nacido el Mesías. La interpretación literal del texto del evangelio hace suponer que la estrella que los guía, aparece, avanza y se oculta, hasta lucir de nuevo. La estrella En el relato de San Mateo l...