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Estas hecho para amar, tú

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  Estás hecho para amar, dice el título de un libro de Antonio Pérez Villahoz. Es necesaria una generación de jóvenes que quieran ser realmente rebeldes, que no dejan que este mundo les haga creer que valen por lo que tienen y no por lo que deciden. No te dejes arrastrar por una forma de pensar o de actuar que no vaya contigo, que no deseas para ti, por eso actúa siempre en conciencia. Hay mujeres que creen que valen por lo que enseñan de su cuerpo, esto lleva al sentimiento profundo de haber sido usada por otros. Cuídate, muestra una belleza amable a los demás por tu buen carácter. Guarda en tu corazón la grandeza que tú tienes, la enorme dignidad que posee. No eres un producto de consumo. Eres hija o hijo de Dios. Déjate querer por quien realmente te merezca, y no dejes que este mundo, esclavizado por una sexualidad embrutecida, te impida ser tú misma, tú mismo. Si para quererte te obligan a no ser quien eres, es que esa persona no te quiere, sino que busca un disfrute ca...

El escándalo del Cielo

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  El Cielo es como un instante que desearíamos que se no acabara nunca. En el Cielo encontraremos todo cuanto podemos desear. Allá todo es nuevo. Todos visten como reyes. Satanás quiere destruir toda alegría y toda paz personal y familiar. El maligno nos quiere como a sus víctimas. En cambio, Dios nos quiere salvar de nosotros mismos. La doctrina del infierno es un verdadero obstáculo para el hombre moderno, pero ¿qué hay de la doctrina del Cielo que promete al peor pecador la misma dicha que a una religiosa fiel, con solo arrepentirse? La gratuidad absoluta del Cielo desafía el sentido humano de la justicia retributiva, más que la idea del castigo eterno, porque algunos impíos nos precederán en el Reino de los Cielos, como dijo Jesús, escribe Philipe Primeau. El escándalo del Cielo supera con creces el del infierno. San Pablo dice que “Dios justifica al impío” (Rom 4,5). Nuestro Señor identificó a recaudadores de impuestos y prostitutas como ciudadanos del Reino de Dios (Mt 2...

Fe y cultura

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  El ambiente actual es enormemente sofisticado pero superficial y se une a un ritmo de vida acelerado. Esta situación requiere una formación filosófica y teológica mucho más cuidada para preservar la fe. El cristiano debe comprender que la fe entra en diálogo con todo. La fe aporta la unidad que hay dentro de mí. Dios ha hecho en mí la maravilla de hacerme hijo de Dios; luego, yo lo aporto a lo exterior. Por tanto, ha de ser una fe que se hace pensamiento, que se hace cultura. Hasta antes de convertirse al anglicanismo, “ Lewis había sido un hombre con dotes literarios, pero sin nada que decir, afirma Walter Hooper. Con su conversión todo lo que le había frenado desapareció, y los libros llovieron de su pluma ”.   Su habilidad para expresar las verdades del cristianismo con naturalidad lo hace único como apologista, tanto en las obras de ficción como en las estrictamente apologéticas (cfr. Prólogo al ensayo “El diablo propone un brindis”). Para influir en el mundo hace...

Thomas Moore

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Amor verdadero

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  San Gregorio Magno señala: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo; pero tratándose del amor que se debe profesar a Dios, no se señala límite alguno”. Si quieres saber a quién verdaderamente amas, sólo piensa para quien siempre tienes tiempo, a quien le das lo mejor de ti. Allí está la respuesta. Anónimo . Si quieres amar a Dios pon las mismas reglas de los amores de la tierra . En primer lugar, conocerse. Conocer su palabra, su Persona, su corazón. ¿Cuánto pienso en él? Y después de conocerse, tratarse. Estar con él, orar. Y en ese trato empieza la comunicación. Luego el Señor nos hará ver que quiere compartir todo con nosotros. Dios nos manda mensajes en la naturaleza: en el agua, en el cielo, en el viento, con otras personas. Así nunca nos sentimos solos ni tristes. El infierno es la soledad, el cielo es la comunión con los otros. Si una persona hace oración, podrá oír en el fondo de su corazón que Jesús le dice: “El tiempo que pases en la tierra es el tiempo que tú puedes ...

Una comunión bien recibida

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  San Juan María Vianney predicaba : “Hijos míos, no hay nada tan grande como la Eucaristía. ¡Poned todas las buenas obras del mundo frente a una comunión bien hecha: será como un grano de polvo delante de una montaña!”. Y continuaba: “¡Qué felices son las almas puras que tienen la dicha de unirse a Nuestro Señor en la comunión! En el cielo brillarán como bellos diamantes (...). ¿Qué hace nuestro Señor en el sacramento de su amor? Él coge su buen corazón para amarnos, y de él hace salir un río de ternura y de misericordia para ahogar los pecados del mundo. Sin la divina Eucaristía, nunca habría felicidad en este mundo”. En la Biblia hebrea aparece muchas veces la palabra natán que quiere decir dar. Dios nos da el cielo, la tierra, el agua, los dones naturales y sobrenaturales, pero eso no le basta y luego se da a sí mismo. Dios hace una serie de promesas, promete una tierra prometida y lo que da es el Cielo, promete un Mesías, y las expectativas es que será un hombre de la casa ...

La Asunción de María

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  La Virgen María fue asunta al cielo, es decir, su cuerpo y su alma fueron llevados al paraíso. El dogma promulgado en 1950 por Pío XII, no especifica si la Virgen pasó por la muerte o fue un momento de tránsito (dormición). La Iglesia lo deja a la devoción de cada uno. En Oriente los fieles se inclinan más por creer en la Dormición de Nuestra Señora. Lo importante es que nuestra Madre fue asunta al cielo por el poder de su Hijo. En el año 2005, el Papa Benedicto XVI predicó sobre esta solemnidad y dijo que la fiesta de la Asunción era un día de alegría. Agregó: “Dios ha vencido. El amor ha vencido. Ha vencido la vida. Se ha puesto de manifiesto que el amor es más fuerte que la muerte… El cielo ya no es para nosotros una esfera muy lejana y desconocida. En el cielo tenemos una madre. Y la Madre de Dios, la Madre del Hijo de Dios, es madre nuestra. Él mismo lo dijo, la hizo madre nuestra cuando dijo al discípulo y a todos nosotros: ‘he allí a tu madre’. En el cielo tenemos una ma...