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FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN

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  No hay familia perfecta . No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas. Sin perdón la familia se enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y, sin él, la atrofia del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente. Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte; el territorio de cura y no de enfermedad; el escenario de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde la pe...

Perdonar es amar intensamente

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Perdonar es amar intensamente La palabra más usada en griego para el verbo perdonar se traduce como “soltar”, y sí, hay que soltar lo que nos impide perdonar. Hay que pedirle a Dios que nos conceda la paz con Él, que nos conceda el arrepentimiento propio. Nos conviene ser personas fáciles de trato, muy inclinadas al perdón de fondo, rápido, universal, porque entonces Dios nos va a perdonar fácilmente. Lo que más nos asemeja a Dios es nuestra disposición a perdonar. En cambio, lo que más nos aleja de Él es el espíritu de venganza, la dureza de corazón y la inclemencia. El que dice: “Te la tengo guardada” o “te la voy a regresar”, no agrada a Dios. Los que buscan la venganza, se hieren aún más. Hay que dejarle a Dios la venganza, él dará a cara uno lo que merece, y, si se arrepiente de su mal, Dios lo perdona. A lo mejor desde niños nos enseñaron a devolver la ofensa. La venganza tiene la dulzura de la serpiente, es suave y venenosa; pero la venganza encadena, mientras que el perdón...

Estas hecho para amar, tú

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  Estás hecho para amar, dice el título de un libro de Antonio Pérez Villahoz. Es necesaria una generación de jóvenes que quieran ser realmente rebeldes, que no dejan que este mundo les haga creer que valen por lo que tienen y no por lo que deciden. No te dejes arrastrar por una forma de pensar o de actuar que no vaya contigo, que no deseas para ti, por eso actúa siempre en conciencia. Hay mujeres que creen que valen por lo que enseñan de su cuerpo, esto lleva al sentimiento profundo de haber sido usada por otros. Cuídate, muestra una belleza amable a los demás por tu buen carácter. Guarda en tu corazón la grandeza que tú tienes, la enorme dignidad que posee. No eres un producto de consumo. Eres hija o hijo de Dios. Déjate querer por quien realmente te merezca, y no dejes que este mundo, esclavizado por una sexualidad embrutecida, te impida ser tú misma, tú mismo. Si para quererte te obligan a no ser quien eres, es que esa persona no te quiere, sino que busca un disfrute ca...

El escándalo del Cielo

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  El Cielo es como un instante que desearíamos que se no acabara nunca. En el Cielo encontraremos todo cuanto podemos desear. Allá todo es nuevo. Todos visten como reyes. Satanás quiere destruir toda alegría y toda paz personal y familiar. El maligno nos quiere como a sus víctimas. En cambio, Dios nos quiere salvar de nosotros mismos. La doctrina del infierno es un verdadero obstáculo para el hombre moderno, pero ¿qué hay de la doctrina del Cielo que promete al peor pecador la misma dicha que a una religiosa fiel, con solo arrepentirse? La gratuidad absoluta del Cielo desafía el sentido humano de la justicia retributiva, más que la idea del castigo eterno, porque algunos impíos nos precederán en el Reino de los Cielos, como dijo Jesús, escribe Philipe Primeau. El escándalo del Cielo supera con creces el del infierno. San Pablo dice que “Dios justifica al impío” (Rom 4,5). Nuestro Señor identificó a recaudadores de impuestos y prostitutas como ciudadanos del Reino de Dios (Mt 2...

Fe y cultura

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  El ambiente actual es enormemente sofisticado pero superficial y se une a un ritmo de vida acelerado. Esta situación requiere una formación filosófica y teológica mucho más cuidada para preservar la fe. El cristiano debe comprender que la fe entra en diálogo con todo. La fe aporta la unidad que hay dentro de mí. Dios ha hecho en mí la maravilla de hacerme hijo de Dios; luego, yo lo aporto a lo exterior. Por tanto, ha de ser una fe que se hace pensamiento, que se hace cultura. Hasta antes de convertirse al anglicanismo, “ Lewis había sido un hombre con dotes literarios, pero sin nada que decir, afirma Walter Hooper. Con su conversión todo lo que le había frenado desapareció, y los libros llovieron de su pluma ”.   Su habilidad para expresar las verdades del cristianismo con naturalidad lo hace único como apologista, tanto en las obras de ficción como en las estrictamente apologéticas (cfr. Prólogo al ensayo “El diablo propone un brindis”). Para influir en el mundo hace...

Thomas Moore

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Amor verdadero

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  San Gregorio Magno señala: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo; pero tratándose del amor que se debe profesar a Dios, no se señala límite alguno”. Si quieres saber a quién verdaderamente amas, sólo piensa para quien siempre tienes tiempo, a quien le das lo mejor de ti. Allí está la respuesta. Anónimo . Si quieres amar a Dios pon las mismas reglas de los amores de la tierra . En primer lugar, conocerse. Conocer su palabra, su Persona, su corazón. ¿Cuánto pienso en él? Y después de conocerse, tratarse. Estar con él, orar. Y en ese trato empieza la comunicación. Luego el Señor nos hará ver que quiere compartir todo con nosotros. Dios nos manda mensajes en la naturaleza: en el agua, en el cielo, en el viento, con otras personas. Así nunca nos sentimos solos ni tristes. El infierno es la soledad, el cielo es la comunión con los otros. Si una persona hace oración, podrá oír en el fondo de su corazón que Jesús le dice: “El tiempo que pases en la tierra es el tiempo que tú puedes ...