Comunicarnos con Dios
El proceso de cada discípulo de Jesús fue un caminar largo. Ellos vieron su entrega, sus sacrificios, sus milagros, su espíritu de servicio y su oración. Y ellos se fueron transformando, y más aún con la venida del Espíritu Santo. En el correr de la vida hemos recibido heridas que han creado caos. Para anestesiar ese dolor a veces caemos en conductas destructivas que dañan nuestro ser y a las personas que amamos. Estas ataduras deben ser liberadas por el Señor, pero requiere nuestra colaboración, nuestra correspondencia a la gracia. Para cambiar hace falta leer la Palabra de Dios. Hay miedos, resentimientos, inseguridades, vacíos, son enemigos invisibles, pero presentes. Si dejamos de orar estamos desprotegidos, podemos ser presa de nuestros enemigos. ¿Por qué tenemos que orar? Para recibir la sabiduría, solos no podemos. La oración es un diálogo entre nosotros y nuestro Padre Dios. La lectura de la Palabra alimenta nuestra oración. Hay muchos modos de hacer oración. Cada...