Supera la ansiedad
Santo Tomás de Aquino
encuentra el remedio a la ansiedad en ensanchar el alma. La angustia se
da cuando se angosta el alma. La ansiedad (viene de angere: sofocar o estrangular)
se da cuando el peso del futuro es tan fuerte que hay miedo y el alma se hace
pequeña. Intentamos ser la providencia de nuestra propia vida. La cura es la
magnanimidad, es decir, el alma grande. Hay que extender el ánimo hacia ideales
grandes, para que seas capaz de descansar en la verdad. Venga lo que venga
Dios dará la gracia necesaria. Por tanto, hay que confiar en que, Dios me
da la gracia para vivir el hoy, no el futuro. El magnánimo no ve sus temores,
sino que piensa: “Dios proveerá”. Deja de mirar lo que no controlas.
Hay que salir de la ansiedad porque es uno de los
mayores embaucadores de la verdadera libertad. Una señora joven cayó en la
cuenta de que, lo que le provocaba ansiedad, era lo que vendría en el futuro. Recobró
la paz al reconocer que el futuro está en manos de Dios.

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