Para evitar el embarazo adolescente
Un político está preocupado porque se han aumentado los
embarazos en chicas adolescentes solteras. En realidad, las cifras del INEGI
señalan números estables desde 2010. Habla un experto: “Como política pública
para evitar el embarazo adolescente hay que retardar la edad de inicio de las
relaciones sexuales y el número de parejas sexuales, con lo cual se reduce el
embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual. Esta es la
propuesta científica mundial”, dice el ginecólogo y obstetra Paul Ramos. Pero
si el Estado empieza a hacer una distribución de métodos anticonceptivos sin el
consentimiento de los padres de familia, el inicio de las relaciones sexuales se
sale de control, no se reducen las parejas sexuales, ni se van a reducir las
enfermedades de transmisión sexual. Cuando se da educación sexual
“confidencial” o “amplia” -según la ONU- quiere decir que los padres de familia
no se van a enterar de lo que se les enseñe a sus hijos.
Las intervenciones en salud pública no deben ser orientadas
por las opiniones de unos cuantos, tienen que estar basadas en verdades
científicas. Ya se demostró sobradamente que la educación sexual a
base de distribución de pastillas anticonceptivas, DIU y de condones no ha
funcionado para evitar el embarazo adolescente, antes bien lo ha incrementado
porque los jóvenes se fían de esos medios. Y esta es la experiencia de
todos los países donde se ha implementado ese programa.
Una propuesta contundente debe de ser integral, y debe
integrar a la familia del adolescente. Es importante que los jóvenes tengan entretenimientos
sanos, que ocupen su tiempo libre en actividades culturales, constructivas
y artísticas; y que hagan mucho deporte para sacar la energía que traen
dentro. Se han visto cambios muy positivos en jóvenes que acuden a cantar a un
coro, a clases de pintura o de música, o a alguna actividad deportiva que les
apasione.
Para aumentar su capacidad de desarrollo necesitan el apoyo
de sus padres, deben tener reglas en casa y pequeñas responsabilidades. La
educación sexual se debe ubicar dentro de la educación afectiva, de otro
modo se ajena a la voluntad, a la inteligencia y al romance.
Si hay ociosidad es más factible que se inclinen a
los vicios si no hay una familia detrás. En México, cuatro millones de jóvenes
ni estudian ni trabajan, lo que los acerca a la informalidad y al crimen
organizado.
Hay que motivar a los adolescentes a que tengan ideales,
que se preparen para una carrera o un oficio, ya que todos estamos llamados a
colaborar con el bien común.
Las televisoras podrían hacer una gran labor si
dentro de sus protagonistas aparecen jóvenes que luchan por progresar a pesar
de los obstáculos y de los sacrificios que suponga estudiar o trabajar.
El dicho lo dice todo: “Más vale prevenir que lamentar”.
Más vale darles opciones para que ocupen su tiempo libre y enseñarles a vivir la abstinencia a los
jóvenes, que es el único método absolutamente seguro. Además, las
enfermedades de transmisión sexual están al alza. No hay otra vacuna para las
enfermedades de transmisión sexual que la abstinencia, es decir, la
postergación de las relaciones sexuales hasta el matrimonio.

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