Suicidio de jóvenes
El suicidio de los
jóvenes es un fenómeno complejo y tiene causas múltiples. Y ¿cómo se puede enfocar? En
los seres humanos todo es creciente, en cambio, el suicidio es cerrar. La gente
ve problema por aquí, cerrazón por allá. Hay problemas patológicos -como
la depresión- o problemas adquiridos, como son las drogas. La
inclinación a la muerte es lo contrario de lo que es el ser personal humano.
Soy un ser creciente de cara a Dios, pero cuando le doy la espalda al Creador,
desoriento mi vida. No sé si estoy haciendo lo mío, si eso redondeará mi vida.
Así, al final se cierra la vida porque aparecen defectos, enfermedades... La
clave de toda vida es crecer. La vida personal está hecha para endiosarse.
Cuando uno pierde la raíz, pierde el tallo y las hojas.
Hay adolescentes que se quitan la vida porque desconocen
su identidad, se sienten repugnantes, piensan que no son amados, palpan
soledad, se creen una carga, han fallado en las calificaciones escolares o se
sienten presionados por alguna circunstancia que les sobrepasa.
Los suicidios de
adolescentes van en aumento. Cada día, en el mundo, unas 2.000 personas se
quitan la vida, constató en un Congreso titulado «Suicido, ¿opción, locura o
misterio?». Este evento en Roma subrayó el aumento de suicidios entre
adolescentes en países como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Austria y Suiza, en
los que el nivel de vida es más elevado.
La vida de los jóvenes
acostumbrados al bienestar queda expuesta al riesgo a causa de la falta de
capacidad para resistir el dolor y a la frustración. Esta fragilidad explica su
dificultad para afrontar los disgustos, conflictos, el vacío interior y
espiritual, la falta de ideales y proyectos de vida.
Otro elemento a considerar
está en las formas de divertirse, que en algunos casos se acerca a la
delincuencia –sin darse del todo cuenta-, y algunos jóvenes piensan que es la
forma de “divertirse de los jóvenes de hoy”. Algunos adolescentes gustan de
deportes de alto riesgo. Otro factor importante a tener en consideración es la música
Rock, que muchas veces, con mensajes subliminales, incita a los jóvenes a
quitarse la vida. Algunos de ellos que han escuchado música Rock por años,
varias horas al día, han confesado que sienten una voz interior –quizás
satánica- que les dice que se suiciden. Hay padres de familia que
piensan que la música es indiferente, pero se está demostrando desde hace 50
años que no lo es.
El doctor Pangrazzi observa
que las personas que tratan de suicidarse experimentan el contraste entre la
belleza y la tranquilidad exterior y su mundo interior lacerado por profundos
conflictos, además de la falta de fe en Dios y en sí mismo.
Los expertos constataron,
además, que la primavera es la estación en la que más suicidios se verifican.
Ante un despertar generalizado de la naturaleza y de las actividades sociales,
las personas que experimentan profundas crisis existenciales, agudizan su
malestar, y encuentran dificultades para dar un sentido a su vida. En
este contexto, la muerte causada por la búsqueda de emociones extremas, como la
alta velocidad en coche, puede considerarse como una forma de suicidio, es
decir, como una falta de amor por la propia vida, surgida del vacío interior.

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