Oración y ayuno
Dios ama hablar con cada uno de nosotros, nos pide sacrificios pequeños para ayudarle a salvar almas y para reparar, y le agrada que hagamos ayuno, al menos una vez a la semana, de modo que el desayuno sea pan y agua o café y pan.
A veces nos hacemos sordos a los requerimientos del
Cielo o nos lavamos las manos como Pilatos. Nos toca amar a la Iglesia con todo
el corazón y cumplir las leyes que Dios instituyó. Dios nos pide que nada nos
acobarde, ya que el mundo necesita que hablemos del Evangelio tal y como es,
sin rebajas.
No nos han de importar las penalidades, las
persecuciones, las calumnias, pues son parte de la vida del cristiano. Podemos
ir a las fuentes de agua viva para que los enemigos no arrastren a tantas
almas.
Si una persona tiene estrés, allí no está
Dios, el Señor es Dios de la paz, da paz. Acudamos al
Espíritu Santo para que sepamos protegernos de las asechanzas del enemigo. La
Virgen María nos pide hacer algo por la Iglesia y por sus hijos. A Jesús le
agrada que meditemos la Pasión ya que su sufrimiento interior y exterior fue
muy grande. Y le costó mucho esfuerzo aceptarlo por la salvación de cada uno de
nosotros, y lo mínimo que podemos hacer es meditar en lo que hizo por cada uno
de nosotros.
La Virgen está cerca de nosotros y nos invita a
conversar con ella y a conversar con su Hijo Jesucristo, verdadero Dios y
verdadero Hombre. El Espíritu Santo nos fortalece para los hechos que vienen y
para la venida del Anticristo.
Se va a empezar a hablar de extraterrestres, es un
engaño humano, de la élite mundial, y, si existen, no son buenos. El mensaje de
la Virgen de El Escorial nos orienta para saber qué es lo importante, para
evitar el pecado y para agradar a Dios. También
nos invita a meditar los Mandamientos de la Ley de Dios; nada más con el primer
mandamiento ya tenemos para rato. Pocas
veces pensamos las cosas a la luz de la eternidad.
Carlo Acutis le dijo a su madre: ¿Alguna vez has
pensado cómo sería un engaño perfecto? Uno que no parece mentira sino verdad.
El Anticristo no va a llegar negando a Jesús, va a llegar pareciéndosele, con
un lenguaje semejante al de Él, de misericordia. La gente no va a distinguir
uno del otro.
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