¿Qué es la visión sobrenatural?

 


¿Qué es la visión sobrenatural?

Tener visión sobrenatural significa ver las personas y las cosas a la luz de la fe. Un escritor francés, George Bernanos, escribió: “La fe no es una certeza, sino una apuesta confiada”. Para dilatar el Reino de Dios, lo único necesario es confiar plenamente en la omnipotencia divina, vivir vida de fe, de esperanza y de amor. Tener visión sobrenatural es ver las cosas con claridad, con ojos de fe y no se temor. No tener visión sobrenatural es ver las cosas humanamente, sin contar con la luz que la fe da.

Una persona con visión sobrenatural es consciente de que la contempla el Cielo entero (cfr, Forja, 50). Todas las cosas que nos sucedan tendrían que ser escalones que nos lleven a Dios: la conversación con una amiga, la confrontación inesperada, una caída abrupta, una sorpresa agradable…

Jesucristo se nos presenta como el Hijo de Dios que tomó nuestra carne y que, con su venida al mundo, se hizo imprescindible para toda vida verdaderamente humana: para la vida en Dios que quiso el Creador para nosotros. El Evangelio, pues; ese mensaje para los hombres que incluye la Redención, nos enseña una conducta de fe: que aceptemos como Dios a Jesucristo. El Hijo de Dios encarnado –nos dice el Evangelio–, por voluntad de Dios y para la liberación del hombre del pecado y de la muerte, se ha hecho imprescindible para una existencia humana digna. No nos basta con nuestros medios, con nuestro solo esfuerzo, con nuestras capacidades heroicamente ejercidas. No saldríamos con todo eso de nosotros mismos y llegaríamos, todo lo más, a ser hombres perfectos, pero intranscendentes, no saldríamos de los límites de este mundo. El hombre de suyo aspira a la trascendencia, tenemos anhelo de infinitud y, por tanto, necesitamos la fe. Jesucristo es la respuesta a ese misterio humano.

Para sufrir tenemos solo esta vida, que puede durar 5 ó 60 años más... Para gozar tenemos miles de millones de años: una eternidad.

Decía Joseph Ratzinger: En la ética del hombre actual “Dios no existe, y de existir, no tiene nada que ver con nosotros”. Esa es, prácticamente, la idea general del mundo moderno: “¿Dios no se ocupa de nosotros?, pues nosotros tampoco nos ocuparemos de Dios”. Y consecuentemente la vida eterna para ellos tampoco importa (La sal de la tierra, p. 136s).

Tenemos que ser Cristo que pasa. Es una tarea muy elevada. Es el encargo más importante que Dios le puede hacer a una persona. ¿Cómo se mueven por poder y dinero las personas? No nos acabamos de enterar hasta qué punto Dios nos ha dado dones. No nos damos cuenta de lo que supone tener Misa los domingos y entre semana.

La causa de la pérdida del sentido sobrenatural es el materialismo, que insensibiliza, disuelve el amor de Dios. Hay que responder ante las insidias del mundo, que nos quiere más flojos, que nos incita al confort, a la independencia –que nadie nos diga lo que hay que hacer-. Y es al revés. Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. San Josemaría decía: No podemos admitir ni por un instante ningún pensamiento de soberbia, por cualquier servicio nuestro a Dios: porque, en ese mismo momento, dejaríamos de ser sobrenaturalmente eficaces. San Josemaría decía: No podemos admitir ni por un instante ningún pensamiento de soberbia, por cualquier servicio nuestro a Dios: porque, en ese mismo momento, dejaríamos de ser sobrenaturalmente eficaces.

Dejó escrito San Josemaría en Forja 730: “Has de trabajar con tal visión sobrenatural, que sólo te dejes absorber por tu actividad para divinizarla: así lo terreno se hace divino, lo temporal se hace eterno”. Haz un esfuerzo por escuchar la voz de Dios porque Él te habla y ama que le hables.

 


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