La Palabra de Dios ayuda a discernir
Muchas veces no sabemos qué hacer y, la lectura diaria
de la Biblia, nos revela posibles caminos a seguir. Dice el profeta: “Así como
la lluvia y la nieve bajan del cielo y no vuelven allá, sino empapan la tierra,
la fecunda y la hacen germinar, y producen la semilla y da pan a quien ha de
comer, así será la palabra que sale de mi boca, no volverá a mí de vacío, sino
que hará lo que Yo quiero y realizará la misión que le haya confiado” (Isaías
55, 10-11). Y es verdad, la Palabra de Dios enciende nuestro corazón y se
transforma en fe y alegría. La Palabra de Dios nos hace amable el camino.
San Pablo advierte del regalo que tenemos en la
Escritura: “La Palabra de Dios es la espada que nos da el Espíritu Santo”
(Efesios 6, 17). La espada tiene una función para la batalla espiritual en la
que estamos. El enemigo es inteligente y nos quiere confundir. La Palabra creó
los cielos y la tierra (Gen 1,1). En su Palabra hay poder. A través de la
Palabra de Dios se crea todo lo que existe. Jesús tiene autoridad, sanó
enfermos, resucitó muertos, calmó el mar y perdonó pecados. Permitamos que nos
guie y examine. Jesús usó la Palabra para vencer a la tentación planteada por
el demonio.
Escribe el salmista: “Tu Palabra es como una lámpara a
mis pies y una luz en mi camino” (Salmo 119, 105). La Escritura nos da
claridad en los pasos de cada día, nos ayuda a discernir si la voz que
escuchamos es la nuestra, la de Dios o la del enemigo. Otras veces esa Palabra
nos revela la Voluntad del Padre.
Hace poco una amiga me envió un video y me decía: “Ayúdame
a discernir si lo que dice este muchacho es de Dios o no, porque mi hijo está confundido”.
El protagonista, Emme; dice que fue reclutado por San Miguel Arcángel para
combatir demonios. El chico, Emme, explica cómo se fue involucrando: tres de
sus primos encontraron una pistola cuando se acabó una balacera en Ciudad
Obregón. Fueron a entregar la pistola a la policía pues era el cuerpo del delito.
De inmediato les dijeron que ellos eran los narcotraficantes y los enviaron a
México. La familia acudió a un abogado quien, después de varios días dijo que
ya los iban a entregar porque uno de ellos había muerto en las torturas. El
protagonista sintió una herida profunda en el alma por la gran injusticia
sufrida en sus primos… El enemigo se vale de las heridas para meter su propia
interpretación. Emme asegura que su ángel guardián se le manifestó vestido de
rojo y se toma ciertas confianzas (claramente es un ángel caído). El demonio es
legalista, le dice: “El buen guardián sabe doblar las reglas, pero no romperlas”.
En otro momento vio sombras y un ente que se alimentaba de azufre. Finalmente,
Emme no es un alma de oración, ni le han inspirado hablar directamente con Jesús
para pedirle lo ilumine, ni ha acudido a confesarse con un sacerdote. NUNCA hay
que dialogar con el enemigo, pues es más inteligente y nos gana, como
prevaleció sobre nuestros primeros padres. Emme no es crédulo, por eso es
factible que quiera ir a las fuentes, leer el Génesis, el Evangelio y, más que
nada, dirigir su oración a Jesús, no al “guardián”. El demonio es legalista, le
dice: “El buen guardián sabe doblar las reglas, pero no romperlas”.
Podemos cambiar nuestra manera de pensar para luego
cambiar nuestra manera de vivir, acorde a la palabra divina. Además, contamos
con la Virgen y suya es la victoria.

Comentarios
Publicar un comentario