Vida de fe

 

 


El Señor le dijo a una mujer que está en proceso de beatificación, Josefa Menéndez: El mundo está lleno de odio y vive en continuas luchas: un pueblo contra otro, unas naciones contra otras, y los individuos entre sí, porque el fundamento sólido de la fe ha desaparecido de la tierra casi por completo. Si la fe se reanima, el mundo recobrará la paz y reinará la caridad… Déjate convencer por la fe y serás grande, déjate dominar por la fe y serás libre. Vive según la fe y no morirás eternamente (18 junio 1923).

La fe es la respuesta amorosa al amor de Dios manifestado en Jesucristo. Juan Pablo II dijo que la prueba más grande de que Dios nos ama es ésta: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna” (Ioh 3, 16).

Le preguntaron al Dr. Antonio Aranda, teólogo español:

¾¿Cómo ayudar a que las personas sean cristianas a fondo?

Respondió:

¾Muchos viven en un marco cultural cristiano, pero no se identifican del todo con su condición de cristianos porque la fe exige reflexionar. Para pensar desde la fe antes hay que pensar la fe. La fe no acepta pasivamente lo que se le da. La fe es vida, seguimiento, vida nueva que ha traído el Hijo de Dios… Jurídicamente se es cristiano por el Bautismo, pero ser cristiano es algo a lo que se llega por decisión personal; ser alter Christus, saberse uno de los Suyos. “Los que me has dado” dice Jesús al Padre. La fe cristiana no es sólo confesión del Credo. La fe no es un contenido, es una Persona. Mi adhesión a la verdad pasa por la adhesión a Cristo. La fe lleva contenidos intelectuales, pero es inseparable de la adhesión personal a Cristo.

Delante de Dios la docilidad es la que importa. Obedecer entendiendo o sin entender. El Señor sabe perfectamente lo que me pasa. Sabía lo que le pasaba a Tomás apóstol, por eso le dice: “Toma tu dedo y mételo en mis llagas...”.

El Cardenal Ratzinger decía que la fe cristiana brilla con dos grandes testimonios. El primero es la santidad, la caridad heroica de los santos. Y el segundo es la belleza del arte cristiano que rodea la liturgia. Los dos son signos de Dios y llevan a Dios.

¿Cómo crecer en fe? Pidiéndola como los apóstoles que decían a Jesús “auméntanos la fe”, haciendo oración y recibiendo los sacramentos. San Agustín dice: Los fieles deben creer los artículos del Símbolo “para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciendo, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen” (fidet symb. 10, 25). Existe un vínculo entre la pureza de corazón, la del cuerpo y la de la fe (CEC 2518).

Para concluir recordamos que, decididamente, Chesterton tenía razón cuando decía que, se empieza dejando de creer en Dios, y se acaba creyendo en cualquier cosa. Por eso George Bernanos escribió: “La fe no es una certeza, sino una apuesta confiada”.


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