Quita la ansiedad
La ansiedad es una emoción “normal” que se experimenta
ante situaciones estresantes o amenazantes. Si es excesiva puede haber un
trastorno de ansiedad, debida quizás, a la baja tolerancia a la frustración.
La respiración profunda y la reconexión con el cuerpo pueden ayudar a
controlar la ansiedad.
La ansiedad es básicamente un mecanismo defensivo.
La función de la ansiedad es movilizar el organismo. El peligro viene dado de
la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante, o bien por la
degradación del estatus o logros ya conseguidos. Es un sistema de alerta ante
situaciones amenazantes. La pérdida de facultades la mantienen. La ansiedad
puede influir en el sueño y en el apetito. Hay actitudes de retraimiento
social. Hay un límite entre la ansiedad normal y la excesiva. La ansiedad es un
poco como el dolor o la fiebre. Hay trastorno de ansiedad cuando es más
fuerte. Es decir, cuando es excesiva ya no es un facilitador, es disfuncional,
nos incapacita para pensar con serenidad.
Cuando la razón quiere serlo todo,
cuando el hombre quiere culminarse a través de su propia fuerza dinámica, el
angostamiento es inmediato.
Santo Tomás de Aquino
encuentra el remedio a la ansiedad en ensanchar el alma. La angustia se
da cuando se angosta el alma. La ansiedad (viene de angere: sofocar o estrangular)
se da cuando el peso del futuro es tan fuerte que hay miedo y el alma se hace
pequeña. Intentamos ser la providencia de nuestra propia vida. La cura es la
magnanimidad, es decir, el alma grande. Hay que extender el ánimo hacia ideales
grandes, para que seas capaz de descansar en la verdad. Venga lo que venga
Dios dará la gracia necesaria.
Todos pasamos por momentos de desafío. Pretender que
todo sea como nos gustaría es una utopía.
El doctor Mario Alonso Puig dice que nos gustan las
soluciones rápidas a temas que no son tan sencillos. Hay que empezar por ver si
nos amamos a nosotros mismos o no. ¿Por qué no nos queremos? La
respuesta es “porque no nos conocemos”. Si nos conociéramos nos amaríamos. ¿Cuándo
necesito que me quieran? Cuando meto la pata.
Para terminar, citamos a León XIV: “La ansiedad del
futuro es el ladrón que te roba la paz del presente”.
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