Los hijos adolescentes


 

            La nueva ola de adolescentes es más rica, más saludable y tiene mayores oportunidades de estudio que ninguna otra en la historia, pero tiene también su cara oscura porque muchos padres de familia abdican de su labor educativa.

            Los jóvenes de hoy son privilegiados desde muchos puntos de vista: Han nacido en una etapa de prosperidad donde las sequías y los fenómenos naturales casi no amenazan sus vidas; tienen acceso a una cantidad enorme de información y sus poseen una gama impresionante de posibilidades.

            Pero este cuadro positivo del joven de hoy guarda también otra dimensión. Hoy ha aumentado la soledad de los niños y adolescentes, algunos tienen comunicación casi nula con sus padres y maestros. Buscan desesperadamente una guía y no la encuentran ni en casa ni en la escuela. Se aferran entonces a clichés o se sumergen en el mundo tecnológico de los juegos computarizados donde encuentran un mundo brutal.

            Una socióloga de la Universidad de Chicago estudió el caso de 7,000 adolescentes durante cinco años, y encontró que piden privacidad, pero también atención y cuidados. Desearían que los adultos estuviesen más pendientes de ellos, en especial sus padres. Que hablaran seguido con ellos.

            La soledad crea un vacío emocional. Los estudios muestran que la necesidad de ser aceptados es tan urgente como los requerimientos nutricionales, especialmente entre los 12 y 14 años. Los valores morales importan más que cualquier asignatura escolar. La nueva tecnología y la industria del entretenimiento tienden a aislar aún más a los hijos de sus padres.

            El psicólogo Brad Bushman, de la Universidad de Iowa, afirma que los juegos violentos computarizados son más peligrosos que el cine “porque el agresor es el que los juega”. Si los padres abdican de su poder, ellos elaborarán sus propias reglas.

            Es necesario buscar oportunidades para hablar con ellos: en el desayuno, en el transporte, en un paseo, en juegos, leyendo o viendo la televisión. Una chica de 16 años comenta: “Estoy orgullosa de que mamá esté a mi lado, incluso cuando trato de presionar para que se vaya, ella está presente a pesar de todo”. Pon atención: Los hijos no esperan.

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