Una mujer noruega habla de la maternidad


 

Janne Haaland Matláry nació en Noruega, está casada y tiene cuatro hijos. Es doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Oslo y es catedrática de relaciones internacionales.

En su libro El tiempo de las mujeres. Notas para un nuevo feminismo, dice que la maternidad es esencial para que superviva la humanidad. Ninguno de nosotros existiría si no fuera por nuestras madres. El papel de la madre supera al del padre ya que se dedica a la crianza, cuida los aspectos físicos y emocionales cuando el niño es pequeño.

La paternidad y la maternidad son complementarias. El padre puede asumir plenas responsabilidades en la familia, eso a veces requiere un cambio de mentalidad, ya que el varón debe ayudar en las labores del hogar. Hamlet, un escandinavo, dijo una vez: “En esta época todo está fuera de su sitio”.

La maternidad parece tener hoy una menor consideración. Sucede lo de siempre: que el trabajo de una madre suele darse por supuesto. Nuestras antepasadas eran mujeres fuertes que tenían muchos hijos, estaban al frente de una granja y de una casa, realizaban trabajos duros y transmitían a sus hijos saberes de orden práctico y espiritual. En épocas pasadas todo mundo sabía en qué consistía ser madre. Y es que la madre era una institución fundamental tanto para la familia como para la sociedad.

Sin embargo, la maternidad sufre ataques hoy desde diversos frentes. La primera vez que di a luz me dije a mi misma: “Ya no hay nada que me dé miedo y puedo hacerlo todo”. Existe un dolor físico, pero también está la alegría indescriptible de asistir al milagro de un niño que sale con toda naturalidad de nuestro cuerpo. Nos da una fortaleza que sólo las mujeres tenemos.

“A las mujeres de hoy se les permite trabajar en la industria, en las oficinas o conducir autobuses; y algunas llegan a ser ministras, inventoras o geniales artistas… Lo mismo que muchos hombres, la mayoría de las mujeres pueden llegar a ser mediocres conductoras de autobús. Sin embargo, por muy mediocres que sean, tan sólo ellas pueden llegar a ser madres”. Sigrid Undset, noruega, Premio Nobel de Literatura en 1928.

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