Honestidad
Conocemos nuestra vulnerabilidad y debilidad, pero
contamos con la fortaleza de Dios.
Podemos hacernos unas preguntas para conocernos más;
podemos contestarlas por escrito para reflexionar con más profundidad. Son sólo
para nosotros mismos:
¿Hice oración todos los días de la semana?
¿Hay algo que debo dejar y no tengo la fuerza para
hacerlo?
¿Confío en la providencia de Dios?
¿Me doy cuenta de que Jesús me acompaña en mis actividades?
¿Estuve atento a las necesidades del prójimo?
¿Bebo en exceso o como con ansiedad o veo porno?
¿Perdoné a quien me lastimó y decido no guardar
rencor?
¿Acepto las circunstancias y valoro a las personas con
quienes convivo?
¿Tengo conversaciones negativas?
¿Estoy sembrando la paz?
Se valora la honestidad en nuestro mundo. Ser
honesto es decir la verdad con caridad; hablar con la verdad es el principio
de la salud mental y espiritual.
El rey David era un hombre honesto, pero tuvo una
caída y no se dio cuenta de sus malas acciones, hasta que el profeta se lo hizo
ver a través de una pequeña parábola. Reconoció su falta porque era humilde, y
decidió ayunar para pedirle perdón a Dios. Santa Teresa de Jesús decía que la
humildad es andar en verdad.
Dios nos ama de modo incondicional, no
importan nuestros pecados, debilidades, defectos, Él nos mira con ojos de
Misericordia Él no nos ama por los méritos sino por nosotros mismos. Todas las
respuestas que buscamos están en la Biblia, por lo cual se nos recomienda
leerla a diario. Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Estaremos
bien si lo seguimos, si conversamos con Él, Jesús ama que le hablemos y que le
escuchemos. Él está siempre abierto a escuchar y sanarnos.
San Juan dice: “Conocerán la verdad y la verdad los
hará libres” (Juan 8, 31). Revestirse de la verdad es conocer y tratar a Jesús
y actuar de manera congruente.
Jesús nos ofrece la paz, no la felicidad en esta vida,
nos ofrece su ayuda cada día para sostener nuestra lucha con gozo y paz. Todos
tenemos días malos y es en ellos especialmente en que necesitamos
la gracia del Señor.
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