Formación intelectual (parte 2)


 Lo más formativo es el testimonio de vida, eso transite una fuerza extraordinaria. Los buques se amarraban a puerto con maromas de barco hechas de infinidad de hilos, cada hilo, entrelazado, sostienen el barco amarrado y seguro.

Un maestro sabio decía: Inculcad a los alumnos ideas madres a las que puedan volver a lo largo de la vida. Las ideas madres, tienen una fuerza transformadora porque abren horizontes.

¿Cuáles son estas ideas madres? Una de ellas es que no estamos solos porque Dios existe, me mantiene en la vida y si tengo confianza, me concederá la fuerza para estar en el camino. Las ideas madres van a la raíz y abren horizontes, por tanto, son ideas transformadoras. Se trata de ayuda a la persona a vivir desde la dimensión interior, una vida interior seria, afianzada en la fe, como San Pablo que afirmaba con convicción: Me amó y se entregó por mí. Nos enfrentamos con nuestra identidad.

Hay un libro titulado Arte, autorretrato, historia universal, de Lupina Lara. Realiza un recorrido por más de 500 años en el que trata de la comprensión del artista desde su autorretrato. Es un tema de identidad. Expone a Durero quien pinta a Cristo. Si pregunto ¿de quién es? Dirán: “Es un Cristo de la Última Cena, que dice: Nadie me quita la vida, yo la doy”. Sin embargo, es un autorretrato, y ¿qué nos dice? Qué él para entenderse se entiende desde Cristo. Hay varios autorretratos de Picasso, quien ofrece una ventana íntima a su interioridad; uno de ellos parece que coge un espejo y lo rompe: allí falta unidad, armonía e identidad. Es su interioridad.

Una asignatura es transformadora si es transformadora para quien la imparte.

Hay una circularidad de las ideas madres, de modo que se va configurando un comportamiento y una sensibilidad. Hay una circularidad entre la unidad de vida y la magnanimidad. Tiene que ser un camino de vida interior y de coherencia.

Ideas de la conferencia de Luis Romera en México, RUL, 27 II 26

1987 caracteres

 

Lo más formativo es el testimonio de vida, eso transite una fuerza extraordinaria. Los buques se amarraban a puerto con maromas de barco hechas de infinidad de hilos, cada hilo, entrelazado, sostienen el barco amarrado y seguro.

Un maestro sabio decía: Inculcad a los alumnos ideas madres a las que puedan volver a lo largo de la vida. Las ideas madres, tienen una fuerza transformadora porque abren horizontes.

¿Cuáles son estas ideas madres? Una de ellas es que no estamos solos porque Dios existe, me mantiene en la vida y si tengo confianza, me concederá la fuerza para estar en el camino. Las ideas madres van a la raíz y abren horizontes, por tanto, son ideas transformadoras. Se trata de ayuda a la persona a vivir desde la dimensión interior, una vida interior seria, afianzada en la fe, como San Pablo que afirmaba con convicción: Me amó y se entregó por mí. Nos enfrentamos con nuestra identidad.

Hay un libro titulado Arte, autorretrato, historia universal, de Lupina Lara. Realiza un recorrido por más de 500 años en el que trata de la comprensión del artista desde su autorretrato. Es un tema de identidad. Expone a Durero quien pinta a Cristo. Si pregunto ¿de quién es? Dirán: “Es un Cristo de la Última Cena, que dice: Nadie me quita la vida, yo la doy”. Sin embargo, es un autorretrato, y ¿qué nos dice? Qué él para entenderse se entiende desde Cristo. Hay varios autorretratos de Picasso, quien ofrece una ventana íntima a su interioridad; uno de ellos parece que coge un espejo y lo rompe: allí falta unidad, armonía e identidad. Es su interioridad.

Una asignatura es transformadora si es transformadora para quien la imparte.

Hay una circularidad de las ideas madres, de modo que se va configurando un comportamiento y una sensibilidad. Hay una circularidad entre la unidad de vida y la magnanimidad. Tiene que ser un camino de vida interior y de coherencia.

Ideas de la conferencia de Luis Romera en México, RUL, 27 II 26

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