Dones, frutos y carismas en breve
Los dones del Espíritu Santo “son disposiciones
permanentes que hacen al hombre dócil para seguir las inspiraciones divinas.
Son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y
temor de Dios” (CCEC, n. 389). Esos siete dones que son el “motor oculto” de
toda vida interior auténtica. Antonio Royo Marín dice que actúan cuando
el alma ya no puede avanzar con sus propios medios.
Los dones mencionados nos equipan para la vida y para
ser luz. En el Bautismo recibimos al Espíritu y sus dones, dones que no pueden
marchitarse. La herencia es para siempre. Son regalos que Dios otorga a los
creyentes para fortalecerlos en su vida moral y espiritual. Estos dones ayudan
a comportarnos como hijos de Dios.
Frutos del Espíritu
Son perfecciones plasmadas en nosotros
como primicias de la gloria eterna. Son doce: caridad, gozo,
paz, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad modestia,
continencia y castidad (Gálatas 5, 22-23). El árbol se conoce por sus
frutos. El espíritu produce esos frutos; éstos nos capacitan para vivir como
Jesús: la entereza, el desprendimiento, la magnanimidad, la paz. ¿Cómo se obtienen?
Primero hay que estar en estado de gracias; luego, a través de la oración
diaria y la participación en la Misa dominical.
Carismas
Los carismas son dones especiales del
Espíritu Santo concedidos a cada uno para el bien de los hombres, para las
necesidades del mundo y, en particular para la edificación de la Iglesia, a
cuyo Magisterio compete el discernimiento sobre ellos (CCEC, n.160).
Son dones sobrenaturales que Dios nos concede para el
beneficio de la comunidad cristiana y de la Iglesia. Los describe San Pablo en 1
Cor 12, 4-11 (dones espirituales) y 1 Cor 12, 28 (ministerios). Dios da a
algunos hablar con sabiduría, a otros da el don de conocimiento, don de curar
enfermos, de profecía, don de hacer milagros, discernimiento de espíritus, don
de lenguas, interpretación de lenguas. Dios da a cada persona lo que a Él mejor
le parece.
Dentro de los ministerios, Dios ha querido que haya
apóstoles, profetas, maestros, los que sanan, los que administran (gobierno) y
los que tienen don de lenguas.

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