El desprendimiento de Toni Z.
El desprendimiento de los bienes terrenos da libertad
al alma y le permite amar lo importante y lo duradero. Lo primero hay habría
que recomendar es el evitar la acumulación de objetos y de ropa. Si algo no lo
hemos usado en un año puede ir para afuera. Y lo que usamos hay que conservarlo
en buen estado, como dar bola a los zapatos o lavar los tenis.
Con 24 años, Tony Zweifel, poseía todo lo que a un
hombre le puede hacer sentirse pleno, pero él ansiaba ser feliz. Viajaba en un
coche deportivo de dos plazas, que su padre le regaló al cumplir 18 años. Antes
de terminar su carrera comprendió que un cristiano coherente debe vivir el
desprendimiento de los bienes materiales, así que se desprendió, en primer
lugar, de su máquina de hacer café, de su cámara fotográfica y, su coche de dos
plazas lo vendió para comprar uno de siete plazas para poder compartirlo para
cuestiones apostólicas. Su día a día estuvo impregnado de sobriedad. Para las
excursiones usaba un pantalón y un “Anorak” -una chamarra- que había heredado
de su abuelo y que usó hasta el fin de sus días. Se desprendió de su herencia
para proyectos altruistas y finalmente le entregó a Dios su salud. Tony fue un
pinero en el campo de cooperación para el desarrollo. Tony suizo en proceso de
beatificación, se convirtió en un testimonio de que “serán bienaventurados los
que son pobres ante Dios” (Mt 5,3). La vida de los que sirven a Dios ha
cambiado la historia.
A los parientes y amigos hay que quererlos
con todo el corazón y, si Dios decide llevárselos, hay que estar convencidos de
que era su mejor momento. Nos dolerá, pero sabemos que Jesús
ama con más fuerza y ternura que nosotros.
Otras manifestaciones prácticas de desprendimiento
está en el uso que se da a las tarjetas de crédito, débito y a las cuentas
bancarias. Luego hay que hacer rendir los coches y aparatos y los electrodomésticos
de cocina. Jesús era un Hombre desprendido de los bienes de la tierra y, a la
vez, era el dueño del universo.

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