Testimonio de un musulán

 


Joseph Fadelle nació en Irak. Siendo soltero, estuvo en el servicio militar y allí conoció a Masaud, cristiano. Pensó en ayudarle a ser musulmán. Masaud le pidió conocer bien el Corán. Joseph se dio cuenta de que, para entender el Corán hay que conocer muy bien la gramática y la lengua, por eso pocos lo entienden. Hay que leer como mínimo 500 libros para comprender, por eso con frecuencia los musulmanes tienen que consultar al ayatollah. Y muchas veces, aun así, hay no se entiende. En el Islam, la adopción está prohibida (es interesante investigar por qué). Hay cosas del Corán que dan vergüenza. Hay que investigar quién es Mahoma. Asesinaba, robaba, se casó con 63 mujeres y más. Concluyó que el Corán no es Palabra de Dios. A primera mujer le lleva 20 años. Su última mujer tenía siete años.

Joseph concluyó: creo en Dios, pero no en el Corán. Joseph tuvo un sueño en que él estaba de un lado del río y del otro estaba un hombre (Jesús), él quería alcanzarlo. Jesús le extendió la mano y le dijo: Si quieres estar conmigo debes probar el pan de vida. Joseph nunca había oído esa expresión. Mousad le dio un Nuevo Testamento. Lo abrió al azar y leyó que Jesús decía: “Yo soy el pan de vida”. Quedó impresionado. Lo empezó a leer con interés.

Visitó a los cristianos, los sacerdotes se comportaban desconfiados, con toda razón. Volvió con su padre y a los pocos días le dio la noticia de que se tenía que casar. No se podía negar. Se casó, su hijo nació el 25 de diciembre. Para Joseph esa era una señal de que debía permanecer con ellos. Los domingos iba a Misa, pero se pasaba el día entero porque oía todas las Misas. Su esposa pensó que andaba con otra mujer. Él le explicó y ella se fue con sus padres, pero no les dijo nada. Al cabo de pocos días regresó y dijo que quería conocer esa fe nueva. La esposa aceptó el catolicismo.

Estando en casa de su padre, le revisaron sus cosas y le encontraron el Nuevo Testamento. Consultaron con la autoridad y le dieron pena de muerte. Finalmente, lo metieron en la cárcel, incomunicado. Pensó: “Nadie me ha engañado. Jesús ya ha dicho que seríamos perseguidos”.

Todo mundo sabía que estaba encarcelado por motivos políticos, ya que era una vergüenza que lo estuviera por motivos religiosos. Lo dejaron libre, se fue con su esposa, buscó al sacerdote que le dijo lo iba a Bautizar. Le dijeron que se tenía que irse del país porque ponía en peligro a los cristianos. Salir de Irak con dos niños y sin saber hacer nada es difícil. El único lugar, de paso, al que podían ir era Jordania. Logró hacerlo y le dijeron que su familia lo buscaría en Jordania. Joseph no quería morir sin ser bautizado. Un amigo conocía al Obispo y Joseph pidió una cita con él. El Obispo le dijo que tenía que escribir una carta. Durante 30 días la carta iba y venía porque tenía errores. Joseph se enfadó. Un día vio un bautismo del bebé, después de eso pidió con fuerza un encuentro con el Obispo. Y le preguntó al Obispo: “¿Ese niño hizo una carta?... Yo soy un niño y quiero bautizarme sin carta”. Después de esperar 13 años finalmente le concedieron el Bautismo. Le pidió al Obispo que le encontrara un trabajo, se lo encontró en la iglesia y Joseph estaba feliz de estar en la iglesia.

Un día se desprendió un rato de ese lugar seguro para comprar un vestido a su hijita. A la vuelta se encontró con cuatro de sus hermanos y un tío. Le pidieron subir al coche. Le dijeron: “Tu padre te quiere vivo o muerto”. Estuvieron seis horas hablando con ellos, quienes le decían: Tienes que volver, tienes bienes, coches, dinero. Y él les hablaba del Bautismo. Su tío le dijo: Hay una orden para matarte.

Su tío sacó una pistola y dijo: “Quien saborea a Jesucristo tiene que morir”. Le disparó en una pierna. El se desmayó y cuando despertó estaba en un hospital, el médico dijo: “Tengo que avisar esto a la policía”. Él le explicó que tenía una situación delicada y no tenía documentos. Al final el médico lo atiende sin llamar a la policía. Cambiaban de casa varias veces. Finalmente, él y su familia llegaron a Francia. Da las gracias a Francia por haberles recibido.

Preguntas

¿Cómo fue el perdón a su familia? Perdonar es algo muy duro, al menos para mí. Trataron de matarme. Me ha costado mucho, pero lo he logrado gracias a la oración de mucha gente. ¿Tienes miedo? Después del bautismo no lo tengo, si un cristiano tiene miedo, no es buen cristiano. Tarde o temprano nos van a matar, pero no voy a morir me voy a trasladar a otra vida más bonita.

¿Hay esperanza en la conversión del Islam? Los musulmanes son nuestros hermanos. El Islam hay que rechazarlo. Dios espera que tengamos luz para iluminar a los demás. Para dialogar con ellos hemos de intentar de que conozcan el Corán a fondo. Tienen que ver luz en nosotros para glorificar a Dios.

¿Qué sientes con el Pan de vida? La conversión del pan al cuerpo y la sangre de Cristo es el gran milagro que existe ahora. Cada uno tiene que sentirse un príncipe porque lleva una corona sobre su cabeza.

¿Y su mujer? Mi mujer es más creyente con Dios. Ella, adondequiera que va forma un grupo de señoras para orar. Va diario a la Iglesia, yo también, pero si estoy cansado no voy.

¿Hay alguna palabra de la Escritura que llene su corazón y quiera compartir? Toda la Biblia me ha tocado.

Tiene un libro titulado: El precio a pagar. ¡Buenísimo!


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