Comunicarnos con Dios

 


El proceso de cada discípulo de Jesús fue un caminar largo. Ellos vieron su entrega, sus sacrificios, sus milagros, su espíritu de servicio y su oración. Y ellos se fueron transformando, y más aún con la venida del Espíritu Santo.

En el correr de la vida hemos recibido heridas que han creado caos. Para anestesiar ese dolor a veces caemos en conductas destructivas que dañan nuestro ser y a las personas que amamos. Estas ataduras deben ser liberadas por el Señor, pero requiere nuestra colaboración, nuestra correspondencia a la gracia. Para cambiar hace falta leer la Palabra de Dios.

Hay miedos, resentimientos, inseguridades, vacíos, son enemigos invisibles, pero presentes. Si dejamos de orar estamos desprotegidos, podemos ser presa de nuestros enemigos.

¿Por qué tenemos que orar? Para recibir la sabiduría, solos no podemos. La oración es un diálogo entre nosotros y nuestro Padre Dios. La lectura de la Palabra alimenta nuestra oración. Hay muchos modos de hacer oración. Cada uno encuentra el modo más adecuado: oración rezada, cantada, dialogada, meditada, escrita, comunitaria y de pánico.

Espíritu Santo inspírame lo que deba pensar, callar, escribir, lo que deba hacer para tu gloria y mi propia santidad. Dame agudeza para aprender y entender, gracia y eficacia para hablar, dame acierto al empezar y perfección al acabar. Madre, intercede por nuestra sanación.

La gran tentación puesta por el enemigo, es creer que no somos amados, que no somos escuchados, y eso es una gran mentira. Somos valorados a tal grado por Dios, que Él envió a su Hijo para cada uno de nosotros. Él pagó un gran precio por nosotros, no nos compró con oro y plata, sino con su Preciosa Sangre.

Jesús nos anima a perseverar, podemos empezar con cinco o diez minutos de oración diariamente. Si no sé por dónde empezar puedo tomar el Evangelio y leer meditando algún pasaje, rumiando cada palabra. Hay un folleto que nos lleva de la mano a hacer oración, se llama “15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado”. Otros libros que ayudan a hacer oración son: Camino, de san Josemaría Escrivá, y El y yo, de Gabriela Bossis.

Todo es posible cuando la Virgen intercede, de ella es la victoria.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Moda, estilo y modales

La Eucaristía y María

La eficacia de lo sagrado se recibe a modo de recipiente