Oración contemplativa

 


Un comienzo de contemplación se da cuando se pone atención en las oraciones vocales, cuando el cristiano eleva su corazón a Dios y le llama Padre. Se percibe la insuficiencia de las palabras humanas.

Este germen de contemplación que puede tener todo fiel en gracia al rezar atentamente, es débil e imperceptible al principio, pero es un inicio verdadero, porque por la fe viva entramos en la verdad divina. Es un germen destinado a crecer por la acción del Espíritu Santo. La correspondencia a este don exige lucha, pero la contemplación se da ya en el mismo combate.

El diálogo con Dios a veces no es más que mirarse, así sucede entre las personas que se aman en esta tierra.

En la tradición teológica, el término “contemplación” se reserva para una forma de oración en la que las palabras son insuficientes a causa de un amor profundo que el Espíritu Santo concede, y gracias al cual se alcanza un conocimiento muy sencillo de Dios.

El término contemplación tiene su raíz en con-templu, palabra que designa una plataforma situada enfrente de unos templos paganos, desde la cual se escrut aba el firmamento. De allí el verbo contemplari (“mirar lejos” o escrutar el horizonte).

Contemplar es un conocer amando y un amar conociendo, que implica salida de uno mismo y entrega a Aquél en quien está la plenitud del propio ser. Siendo un conocimiento amoroso de Dios, la contemplación implica amar lo que Él ama: implica el amor a los demás y al mundo.

La contemplación es un conocimiento de Dios que se funda en la sintonía creada por el amor. “El que ama se identifica en cierto modo con el amado” escribe Santo Tomás (S.Th I,II, q.28, a.2 c). A veces, en el trato con Dios sobran las palabras, y el alma rompe a cantar porque se sabe mirada amorosamente por Dios (cfr. Ernst Burkhart, Javier López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, Rialp. pp. 320, 321).

En todo tiempo el cristiano puede contemplar la figura de Jesús, es el Rostro del Padre. La contemplación es un conocer y amar con Cristo y en Cristo.


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