Sucedió en Córdoba, Argentina
Lucas, un joven protestante, estaba en crisis porque la
novia lo había cortado, no encontraba trabajo y sus ahorros se agotaban, por
eso aceptó un compañero en el departamento, para dividir gastos, ese compañero se
llamaba Pedro y era seminarista.
Lucas
comenta: “Una grieta se abrió, seguía sin trabajo, pero ¿realmente conocía a
Dios? empecé a levantarme más temprano para observar a Pedro”. Ante una
pregunta de Lucas, Pedro le enseña que María es intercesora, como lo ha sido
muchas veces nuestra madre o un amigo. Otro día le pregunta: “¿Por qué te
confiesas tan seguido?”. Pedro contestó: por tengo fallas de orgullo, impaciencia,
juicios sobre otros. ¿Qué te da la confesión? Objetividad. ¿No es un
ritual? Sí. El ser humano necesita rituales.
Un
día, Pedro tuvo un ataque de ansiedad a las 3 a.m. Tocó en la puerta de Pedro y
le pidió ayuda. Pedro dijo: “Respira con profundidad... ¿Quieres agua?”, sí.
Conversaron tres horas, hasta que amaneció.
Un
día Pedro invitó a Lucas a Misa. Se fueron caminando a la Iglesia. Lucas vio un
órgano viejo y oyó voces desafinadas. Le llamó la atención la solemnidad y la
reverencia de los creyentes. En el momento de la consagración todos se
arrodillaron. A la hora de la comunión, los que comulgaban lo hacían con
seriedad. Pedro volvió a su lugar, se arrodilló, cerró los ojos. La Misa
terminó. Lucas dice: Caminamos de vuelta al apartamento sin hablar. Yo pensé:
“He estado presente en algo trascendente”.
Luego,
el 24 de diciembre, Lucas quiso ir a la Misa de Navidad. El predicador mencionó
que Dios entra a la historia humana por la puerta más baja posible. Dios se
hizo Hombre, no envió un representante o un Ángel. Se hizo uno de nosotros,
¿por qué? porque nos ama. Celebramos el mayor acto de humildad de la historia.
Dios vulnerable, dependiente.
Lucas manifestó a su amigo que sentía miedo. Miedo de
fallar, de decepcionar a Dios, a mi familia.
- Pedro, ¿nunca has tenido miedo? Sí, pero la oración
ayuda a superarlo.
Lucas dijo a Pedro: “Quiero seguir yendo a Misa”, a lo
que Pedro respondió: “Eso es suficiente por ahora”. Lucas empezó a tomar clases
semanales con otros catecúmenos. El peso de lo que estaba dejando atrás se hizo
insoportable.
Las semanas siguientes fueron duras. Lucas comentó:
“Un hogar espiritual me esperaba desde hace dos mil años. Entendí la coherencia
de la fe católica. Si se cae una columna se pierde fundamento… Todo está conectado.
Mi crisis no había sido castigo, había sido preparación”.
Fuente: https://youtu.be/L4aFyNbKTcE

Comentarios
Publicar un comentario