Joven musulmana obligada a casarse descubre a Jesús en secreto


 

https://youtu.be/ZOnw53RGUUY

Poder de un testimonio

Ella 18 años, él 66. “No estoy preparada para el matrimonio”. No había lugar para errores ni para preguntas.  Las mujeres no opinan. Se someten. Nunca me rebelé, pero una grieta se abrió. El matrimonio no es una unión, es una estructura. Sentí que había dejado de ser persona. Cansancio. Llegó una donación de ropa usada. Una verdad más grande que el miedo. Al despertar no había solo resignación. Mi identidad no dependía de la aprobación externa. Pedía sabiduría y reconocer la voz de Dios. vigilancia. No nacimos para ser mercancía. Fe, esperanza, identidad, Dios te ve cuando dudas, cuando te cansas, te restaura. Se quedó donde vivía pero por dentro ya tenía una fe fuerte en Jesús.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Moda, estilo y modales

La Eucaristía y María

La eficacia de lo sagrado se recibe a modo de recipiente