Joven musulmana obligada a casarse descubre a Jesús en secreto
Poder de un
testimonio
Ella 18
años, él 66. “No estoy preparada para el matrimonio”. No había lugar para
errores ni para preguntas. Las mujeres
no opinan. Se someten. Nunca me rebelé, pero una grieta se abrió. El matrimonio
no es una unión, es una estructura. Sentí que había dejado de ser persona.
Cansancio. Llegó una donación de ropa usada. Una verdad más grande que el
miedo. Al despertar no había solo resignación. Mi identidad no dependía de la
aprobación externa. Pedía sabiduría y reconocer la voz de Dios. vigilancia. No
nacimos para ser mercancía. Fe, esperanza, identidad, Dios te ve cuando dudas,
cuando te cansas, te restaura. Se quedó donde vivía pero por dentro ya tenía
una fe fuerte en Jesús.

Comentarios
Publicar un comentario