No quemes tu libertad
El filósofo Leonardo Polo toma el tema de la libertad como
el más representativo de la Antropología Trascendental, y es el que más tiempo
le ha llevado.
Diversas versiones de la libertad humana
Cuando la gente habla de libertad la ve rebajada. Hay
visiones pesimistas: como los determinismos, algunos existencialismos, el
psicoanálisis (todo depende de lo inicial), visiones posmodernas que hacen
valer a Nietzsche con su eterno retorno. Son visiones problemáticas.
Juan Fernando Sellés
explica: A los jóvenes les pasa que empiezan a quemar su libertad
(en el fondo tienen una utopía en la cabeza), en la medida en que van
tropezando y ven que no encuentran lo que buscaban, al final notan que ese
ideal es imposible y viene la depresión. La visión de la libertad se vuelve
triste, no esperanzada.
La libertad trascendental ante todo es unión,
matrimonio, con el futuro y con la esperanza. No cabe sin futuro, pero a la vez
eso no es sólo por tus propias fueras, porque la libertad es vinculada. El otro
que está contigo es Dios y tiene más iniciativa que tú, por eso puedes estar
esperanzado. El conocer está vinculado a la libertad. ¿Adónde voy? Eso me lo
descubre el conocer personal. El amar personal añade lo propio suyo que es la
aceptación, la fidelidad con Dios. Y esto ¿quién lo vive mejor? Esta es la
libertad que se vive en el cristianismo bien vivido.
¿Qué entiendes por cristianismo?
Lutero dice que la libertad está corrompida; ese es un cristianismo triste, con
falta de esperanza. Cuando juegas con Dios, Dios no te rehabilita, lo único que
hace es hacer la vista gorda. En el fondo no me eleva, no me diviniza, en esa
visión luterana. Es un cristianismo barato.
Toda la carga de la libertad, la energía del espíritu,
se pone a disposición del conocer y del amar, por eso la clave de la libertad
es ver su “para”, su para es Dios, pero lo alcanza a través del conocer
y del amar personal.
El lenguaje es espacio-temporal.
Dios es una Persona, no es un lugar, es embeberse en
Dios, es permitir que te cristifique. Es la dependencia de la criatura
libre a Dios. Dios siempre mantiene la aceptación. Lo más doloroso que le puede
pasar a uno es que no te acepten los demás.
Hay otra visión lúgubre que se lleva mucho y,
de alguna manera, podemos caer en algunas fases de nuestra vida, y es el
escepticismo. Quiere descubrir la verdad de una vez para siempre. No es
originario. Este es un chico con inquietudes, pero que tiene prisa, no tiene
paciencia. No es una actitud filosófica ni para este mundo ni para el otro. El
escéptico tiene prisa, no lo consigue de golpe, si no lo entiendo, me vuelvo
mustio. ¿Qué le pasa? Que le marea el futuro. El escéptico es presencialista,
como no puede alcanzar lo que quiere, elimina la esperanza y se queda con el
yo. Prescinde de la persona humana, que es esperanzada, y se queda en el yo. Tú
puedes saber quién eres. Con lo que hay un declive hacia el yo; no se puede
pactar sin soberbia, sin egoísmo, pretende ser Dios, es una actitud
pretenciosa. Lo siento mucho, pero eres criatura. Sigue creciendo. Esta visión
es lúgubre porque te vuelves pesimista, triste.
Dificultades que presenta “la libertad de
opción” en Dios
Tomás de Aquino dice: Dios tiene libre albedrío, es
libre, es personal, pero la libertad de opción no le sirve, a menos de que
hables de Cristo. Dios como Dios no necesita la “libertad de opción”.
Defensa de la “libertad de opción”
Nos sirve para crecer éticamente. La “libertad de
opción” sirve para crecer en vinculación con los demás, además, como no se
cierra la esencia, te servirá también en el cielo, donde se crece
trascendentalmente y éticamente. Podemos hacer crecer la esencia del hombre sin
coto.
La libertad trascendental como orientación
al futuro
Si es constitutivo el futuro y la esperanza a la
libertad, no tenemos asegurada la vinculación con Dios, siempre podemos darle
la espalda, podemos no culminar. Hay dos excepciones al respecto, con
culminación, la de Cristo cuya culminación es inminente, cuando tiene asegurada
la vinculación; y la Madre de Dios. Por eso no está nada mal que acudamos a
ella como la clave de la esperanza, es esperanza asegurada. Si el ser humano se
conecta con Él “con Dios” va a crecer; si rompe con Él “con Dios” tiende a
decrecer.

Comentarios
Publicar un comentario