Hay que descansar

 


Descanso

El descanso es una pausa o estado de quietud, tanto física como mental, que ayuda a aliviar la fatiga, reponer energías y restaurar el equilibrio del organismo. No se trata sólo de inactividad sino de un proceso activo de recuperación. A veces basta con dormir bien o con ver una película de entretenimiento sin violencia.

Graciela Gómez Minakata explica que hay personalidades más propensas a cansarse que otras, veremos algunas.

Hay personas perfeccionistas. El perfeccionismo es un rasgo de personalidad, en esas personas hay un constante afán de perfección que desgasta, hay un permanente estado de alerta. Hay que saber presenciar situaciones imperfectas sin angustiarse ni quejarse. Una persona perfeccionista está siempre insatisfecha de su hacer, piensa que lo puede hacer mejor.

Otro tipo de personas, las hiper responsables. Hay que responder, pero no cargarse todo. Esta persona se atribuye responsabilidades que no le tocan. Empieza el agobio y el desgaste. Luego está insatisfecho de su hacer. El responsable se siente culpable cuando descansa. Saber decir que no, no es mala disposición. Hace el bien sin plena libertad. Saber desconectar con una canción, una lectura o algún hobbie. Lo importante no es que todo salga bien sino trabajar bien. Importa crecer en el proceso.

Las personas competitivas tienen una necesidad de afirmación personal. ¿Por qué tengo esa necesidad? Quizás por orgullo. Ve a los demás como rivales y no disfruta por eso su trabajo. Vive en constante tensión por ser el mejor. No hay mejor técnica de relajación que actuar cara a Dios. Se recomienda reforzar la autoestima. Hay que evitar las comparaciones porque son injustas y desgastan. Otra cosa que ayuda es no juzgar a las demás personas ni a sí mismo. En el juicio puede haber error. Alegrarnos de las cualidades de los demás.

La necesidad de dar una buena imagen, de quedar bien, es muy humano, pero hay que controlarla. Supone un desgaste extra. Esa persona quiere ser querida, estimada. La seguridad está basada en lo que los demás opinan. Querernos como somos, no como los demás quieren que sea. Aceptarnos como Dios nos hizo. Por lo tanto, poner el esfuerzo en ser más libres.


Comentarios

Entradas populares de este blog

La eficacia de lo sagrado se recibe a modo de recipiente

Moda, estilo y modales