Algo está por cambiar
El Padre Michel Rodrigué dice que a partir de esta
misma noche empezaremos una nueva etapa. Cosas suceden a nuestras espaldas.
Este aviso se entrelaza con las profecías que nuestra Madre nos ha pedido desde
el Cielo. Hay que preparar a la familia con un escudo de fe. Hay una gran
batalla invisible de proporciones colosales y bajo nuestros pies, el velo se
rasga. Unas sombras vienen a la tierra e infiltran las estructuras humanas más
altas.
La tecnología moderna teje una inmensa red de
distracción. Se trata de meternos en una hipnosis materialista, alejando a las
almas del Creador. Es un intento del malvado por dejarnos en una orfandad
espiritual.
Cuando parecían que las tinieblas iban a devorar la
tierra, descendieron del cielo rayos de luz. Esos pilares de luz celestial
descendían sobre las almas, donde los hogares doblan las rodillas y rezan el
Rosario. Esa luz no es una simple bendición, es una barrera espiritual. Con el
Rosario se construyen barreras invisibles, para estar a salvo en esta época, en
medio de esta gran tribulación.
Junto con la visión de esta batalla podemos contar con
instrucciones. Este despertar no sucede de manera desordenada. El calendario
divino tiene tres etapas sucesivas para sacudir a las almas, suavemente al
principio, tres momentos de gracia.
La primera ola de la misericordia divina hará su
entrada suavemente, actúa con una sutileza conmovedora, desplegándose en la
santidad de los hogares. El sueño será interrumpido con un toque delicado en el
alma. Percibiremos una paz reverente, Dios comenzará a hablar a través de
sueños.
Un milagro físico se verá, los crucifijos y las
imágenes de nuestra Madre comenzarán a irradiar una luz suave, que no pertenece
a este mundo; caigan de rodillas y den gracias, es un abrazo del Cielo. El
poder de Dios dará paso a la segunda ola, será una manifestación de sanación
divina. ¡Cuántas lágrimas han derramado por los hijos descarriados! El Espíritu
de Dios va a irrumpir sobre los corazones endurecidos.
Habrá una curación de las depresiones, ansiedades y
tormenta mental por Jesucristo, devolverá la alegría a las almas. Con los
hogares fortalecidos el universo verá la tercera ola. El Dios de los ejércitos
expondrá el velo de lo espiritual. La humanidad guardará silencio. Las imágenes
de la Virgen comenzarán a manifestarse. En muchos lugares derramarán lágrimas
de sangre, a la vez, los cielos proclamarán la gloria de Dios. Veremos al sol
danzar, pulsar, millones de personas verán el prodigio inexplicable, y desatará
una serie de curaciones en un abrir y cerra de ojos. Los hombres de ciencia se
verán acorralados por la verdad absoluta.
Nos enfrentaremos al momento supremo, es lo que el
Cielo ha denominado el Gran Aviso, el reloj de la humanidad quedará suspendido.
Cada ser humano verá su conciencia como Dios la ve, sentiremos el peso de
nuestras faltas; no habrá justificaciones humanas, pero bañada en la Sangre de
su infinita misericordia.
Aquellos que han jurado lealtad a la oscuridad,
quedarán perplejos. Las fuerzas de las tinieblas saben que su tiempo se agota,
empujan a los gobernantes a imponer una agenda implacable para arrancar el
nombre de Dios de las mentes. EE.UU. sigue siendo un bastión. La lucha por el
alma en esa nación es la lucha por el equilibrio entero.
El destino de las naciones se decide en las manos de
quienes oran y de las personas que rezan el Rosario. Los demonios retroceden y
las voluntades de los poderosos son doblegadas por la oración. Ha llegado el
momento de tomar una decisión. Debemos evitar la tibieza. Hay que levantarnos y
elegir la luz de Cristo. Dios nos pide un acto de fe, el desapego del dinero y
de las seguridades humanas, eso es efímero. Dios mismo proveerá a cada hogar
que confíe en su amor. Con Dios no hay nada que temer.

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