Familiaridad con lo sobrenatural

Hemos de estudiar lo que dice el Evangelio de Jesús para pensar como Él. Esto permitirá llevar el fruto que él espera de sus discípulos creyentes. La primera enseñanza pública de Jesús es el Sermón de la Montaña. Han oído que no cometas adulterio, pero yo les digo que cualquiera que mire a una mujer deseándola en su corazón ya cometió adulterio.

Jesús dijo: Toda rama que no da fruto en mí, la podo para que dé más fruto (Juan 15,2). Debo podarme a mí mismo, pero no hay que desviar la mirada de Jesús para ponerla en nosotros mismo, no se trata de hacer introspección excesiva.

Hay personas amables y pacientes, pero su bondad debe ser conocida por todos. ¿Señor, hay algo en mí que no da ese tipo de fruto? El amor es paciente y bondadoso (1 Cor 13), entonces eso es lo más importante. La poda es el proceso en que el viñador corta una rama para que dé fruto. La Palabra de Dios nos renueva, nos “poda”. Si no tengo amor soy nada. Jesús dice: “En mi nombre expulsarán demonios”.

La higuera sin higos es maldecida y se seca hasta las raíces. Es una de las acciones más sobrenaturales de Jesús, que busca frutos. Quiere que sus discípulos oigan. La fecundidad no depende de nuestro entorno o circunstancias. Nuestro trabajo es responder a las insinuaciones y solicitudes del Espíritu Santo. No importa si hay personas intimidantes. Su capacidad para dar fruto proviene de una realidad interior.

La maldición de la higuera, nos muestra que puedo dar fruto si hay fe, independientemente de las circunstancias. Jesús les respondió: “Tengan fe en Dios”. Lo que dicen les será concedido. Todo lo que pidan en la oración, crean y lo recibirán, es una mentalidad. La oración perseverante influye en el entorno que nos rodea. La fe trae el cielo a la tierra y podemos convertirnos en termostato. Yo determino el entorno que me rodea para dar el fruto que Dios espera.

Al anochecer una tormenta se levantó (Marcos 4). Jesús estaba en la parte trasera durmiendo. ¿Por qué Jesús dormía? Porque era más consciente de la realidad superior de dónde venía. Jesús se levanta y les dijo: ¿Por qué tienen miedo? ¿No tienen fe?

La renovación de la mente es práctica y medible. Jesús es Dios, nuestro trabajo es orar y es el trabajo de Dios responder las oraciones y hacer las cosas. Esa es intercesión. Cuando hablas a la montaña debe moverse, ¿le hablaban a la montaña? No. No ponen por obra lo aprendido.

La fe auténtica se basa en su identidad, somos hijos todopoderosos de Dios. Dios los ha llamado a hacer. Hagan lo que les he enseñado a hacer. Tienen la autoridad para hacer lo que Dios les ha mandado hacer. Jesús quiere que reflejemos el estilo de vida que él presentó. Busca personas que lo vean como el ejemplo para hacer obras mayores, para traer sanación.

Si Dios nos llama a avanzar el Reino de Dios nos da el poder. Tú clama: “Jesús, trae sanación a esta familia”. Jesús vino a que hagamos las cosas de lo alto. Jesucristo no murió por una Iglesia impotente.

Jesús les dijo: “Pasemos al otro lado del mar”. Él se duerme y se desató la tormenta. Lo despiertan y Jesús ordena: “¡Cállate!”. Y la mar se calma. Por fin llegaron al territorio de los gerasenos. ¿Por qué se desató la tormenta? Es un signo claro de que vamos a romper la fortaleza del enemigo, del reino de tinieblas, vamos a ganarle terreno. Si hay oposición, estás en el camino correcto, estás a punto de romper la barrera del enemigo. Cuando sabes quién eres y que tienes la autoridad, la guerra espiritual se hará más fácil.

Sobre la alimentación de los cinco mil, Marcos 6 relata la escena. Jesús les dice: “Denles de comer”. Jesús toma los cinco panes y los dos peces, levanta la vista al cielo y pronuncia la bendición. ¿Dónde ocurre el milagro de la multiplicación de los panes? ¿En las manos de Jesús o en las de ellos? En las manos de los discípulos; por ello Jesús nos dice: “Denme lo que tienen y haré milagros”. Jesús espera que liberemos la provisión del cielo. Jesús construye todo sobre la fe. Jesús quiere que veamos con una mente renovada.

Pasemos a la sanación del hombre sordomudo. Marcos relata que un mudo fue llevado a Jesús; lo llevó aparte, puso sus dedos y dijo Effetá. Su defecto del habla fue corregido. Jesús: Quiero ser tan eficaz como tú. ¿Qué debo hacer? Concéntrate, mira al cielo. Jesús dice que no puede hacer nada por sí mismo, pide ayuda al Padre y responde en obediencia. Enfocarnos en el cielo, Jesús levantó la vista al cielo. Es un acto de fe en Dios, “Jesús, quiero estar conectado contigo para traer el cielo a la tierra”. Ser consciente de que el Espíritu Santo quiere involucrarme y de que estamos entrando en tiempos decisivos.

San Juan Pablo II dijo a los jóvenes: “Si sois lo que tenéis que ser, prenderéis fuego al mundo entero” (JMJ, 20 agosto 2000), se refería al vigor del Espíritu Santo.

 

 

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