La pornografía es para perdedores


 

Millones de hombres han perdido el espíritu emprendedor y la virtud del esfuerzo debido a su adicción a la pornografía. El impacto individual y social de esa pérdida es incalculable. Ha esterilizado a millones de varones y mujeres. Pero lo peor es que puede llegar a incapacitar para el amor.

            La pornografía y la violencia son realidades que muestran la cara turbia de la naturaleza humana.             Nadie está inmune a pornografía. Los niños y los jóvenes son especialmente vulnerables a ella. En México, el avance de la pornografía ha provocado un aumento del 300% en el índice de madres solteras menores de edad (Cf. Dr. Luis Castelazo, XVI Congreso Nacional de Pediatría).

            Quienes están a favor del aborto con frecuencia lo están también de cuatro cosas más: la eutanasia, el suicidio asistido, la perspectiva de género y la pornografía, factores que componen la cultura de la muerte. Pero la pornografía, ¿qué tiene que ver dentro de ese conjunto? La pornografía destruye el amor, ¿por qué razón? Porque la naturaleza pide romanticismo, en cambio la pornografía disocia la realidad, y presenta en exclusiva el aspecto biológico de la sexualidad, desprovista de afecto, de amor y respeto.

            Las imágenes pornográficas inducen a imitar lo que representan, al mismo tiempo, quien trata de imitarlas es consciente de que él no tiene las mismas características físicas que el protagonista, y se siente inferior por ello. No se comprende que el es único e irrepetible en el exterior y en el interior.

            Uno de los principales efectos que produce la pornografía es la des-sensibilización. La primera vez que se ve, impacta; la segunda vez impresiona menos, hasta que se hace rutina. Sus adictos tratan a los demás como objetos, no como personas, y aumenta la conducta agresiva hacia el sexo opuesto.

            Los que trabajan en TV dicen que su fin es entretener y olvidan que la TV es el factor más poderoso que ha existido para afectar el pensamiento y la conducta. Si veo un programa al azar, observo que un hombre apuñala a otro en la alberca, que otro es balaceado, que una adolescente mata a su madre, etc. Se muestran peleas prolongadas y sangrientas como la conducta normal de gente común. La violencia y la pornografía en el cine engendran violencia y agresión en las calles. El lenguaje procaz, la violencia y el sexo están prostituyendo el tejido moral de la sociedad. La ley dice:

la programación general dirigida a la población infantil que transmitan las estaciones de Radio y Televisión deberán proporcionar diversión y coadyuvar el proceso formativo de la Infancia (Ley Federal de Radio y TV, Art. 59bis, V).

            Hay quiénes preguntan ¿qué hay en los desnudos? No hay nada malo en el cuerpo humano, el cuerpo es hermoso, no tenemos ningún bloqueo sobre él. El sexo es un don. Lo que preocupa es la explotación del cuerpo humano, su degradación. Degrada al artista involucrado, a quien lo filma, a la gente que lo ve...

            La ley citada dice: “Quedan prohibidas todas las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia o del crimen; se prohibe, también, todo aquello que sea denigrante u ofensivo para... los héroes y para las creencias religiosas, o discriminatorio de las razas” (Artículo 63).

            La Ley existe, ¿no hay supervisores preparados para hacerla cumplir?... La mayoría de los ciudadanos están molestos por la manipulada clasificación, y no saben que pueden manifestar su inconformidad ante Gobernación, escribiendo al Director General de RTC (CdMx).

                       

            La TV está en la casa y de allí toma su autenticidad. Lo que se ve está sucediendo en nuestro hogar. Allí está una clave.

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