La pornografía y los jóvenes
Hay que resistir a la tentación de verla porque, como
explica una psicóloga con experiencia: Los chicos que ven pornografía heterosexual,
y no dejan de hacerlo, pueden llegar a una sexualidad desenfrenada, y luego buscan
otra salida, y una forma de auto castigarse, a veces, es a través de los
tatuajes que tienen tintas infestadas o ritualizadas, en otras ocasiones llegan
a depresiones.
Otra rama es de los que vieron pornografía homosexual;
éstos empezaron con desviaciones de género y de identidad, ya no saben quiénes
son ellos mismos, se “cosifican” y, cuando han sido abusados, o están conflictuados
con el padre del mismo género, perciben problemas de homosexualismo.
Otra rama es la de aquellos que ahora se sienten con
poco valor, que se ponen a nivel de las cosas creadas, de los objetos, se
valoran como se valora un animal. No se dan cuenta de que son seres
conscientes, racionales, valiosos, por encima de todo lo creado. Valoran su ser
tanto como valoran a un animal. También hay una desviación sexual de
bestialidad, de atracción sexual a animales. Deben resistir esta atracción,
estas tentaciones.
El sexo está
estrechamente relacionado con la necesidad de autoestima, amor, confianza e intimidad.
El sexo una maravilla y tiene un alto poder psicológico y espiritual, por ello
la sociedad tradicionalmente ha mantenido barreras para proteger la dignidad y
la intimidad personal.
El problema con la
literatura pornográfica no es ponga el énfasis en el sexo, sino que no lo
ponga; pone su centro en la genitalidad. Los pornógrafos eliminan por completo
las relaciones humanas y se restringen a los estrechos confines de la
genitalidad. Hacen trivial la relación sexual.
Una generación atrás la
industria de la pornografía prometía liberar a la sexualidad de sus
“restricciones”. Ahora estamos encadenados a una industria que cuenta con
ganancias de 9 billones de dólares al año (controlados por el crimen
organizado) y este es el mayor contribuyente a las epidemias de disfunción
sexual, a la disolución matrimonial a crímenes sexuales y a la difusión de las
enfermedades de transmisión sexual. Todo camino ajeno a Dios termina en muerte.
Un estudio hecho en 2,173
revistas pornográficas, en Estados Unidos (Lebegue 1985), encontró que el 47.8%
presentaban sadomasoquismo; el 13% representaban descripciones de incesto y
pornografía infantil. Otro estudio sobre contenidos de libros para adultos
(Dietz & Sears 1987) encontró que menos del 10% de ese material presentaba
actividades heterosexuales normales entre un hombre y una mujer.
La información sexual sin
ética es una bomba de tiempo, por eso, si una nación desea proteger su infancia
y su juventud; es decir, su futuro, ha de cuidar que la educación sea
apropiada.
En un Congreso de Educación
Sexual un experto, M.E. Magaña Pastrana, dijo: “ Si hacemos una visión
retrospectiva desde la llamada revolución sexual de los sesenta, hasta nuestros
días, veremos que ese hecho histórico y social que produjo tantos cambios a
todos los niveles, trajo consigo más represión y manipulación que liberación de
la sexualidad ya que ésta se ha centrado más que nunca en la búsqueda del
placer sexual genitalizado. En la actualidad el sexo es manipulado por quienes
lucran con la degradación del mismo, a través de la pornografía, el uso y abuso
de menores prostituidos, etc.
Los
medios de comunicación masiva saben muy bien que el hombre o la mujer
genitalizados son más vulnerables para ser manipulados por la producción y el
consumismo. Todo lo anterior nos lleva a experimentar una sensación de
insatisfacción y vacío interior provocado, porque lejos de que exista una
verdadera liberación sexual, dicha revolución ha acentuado la genitalización
del sexo o como dijera H. Marcuse a propósito de una cita de Freud, la
reducción de la sexualidad al mero hecho de ‘poner en contacto los genitales de
uno con aquellos de alguien del sexo opuesto’, y nos hemos olvidado de dar paso
a la creatividad, al amor y a la trascendencia, siendo éstas las mejores armas
para llevar a cabo la verdadera revolución sexual.
No sabemos como va a terminar todo esto. La
depravación es grande en el mundo. Nuestro fin es ser semejantes a Dios.
Estamos muy lejos todavía, pero es posible rectificar siempre.

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