Ya tuve una relación sexual, ¿ahora qué?
Lo que hagas hoy con
tu vida afectará el tipo de vida que llevarás en el futuro. Cada uno se transforma en lo que hace.
No comprometas tu
integridad. Reflexiona sobre la importancia de tus actos: cada vez que tienes
relaciones sexuales, corres el riesgo de quedar embarazada, o embarazar, así
como la de “pescar” una enfermedad de transmisión sexual. Ambas cosas pueden
trastornar tu vida drásticamente.
Ni los condones ni las
píldoras son 100% eficaces para evitar el embarazo. Por lo tanto, cuanto más
activa sea tu vida sexual, mayor será el peligro que corres.
Hay que partir de una
idea clave: Las mujeres solteras son perfectamente capaces de evitar las
relaciones sexuales, si lo quieren. La abstinencia evita el embarazo y las
enfermedades de transmisión sexual.
El acto sexual es
poderoso y algo muy íntimo. Si lo separas del compromiso y la fidelidad, puedes
acabar sintiendo un gran vacío y culpa. Si te abstienes de las relaciones
sexuales, no tendrás que batallar con recuerdos que quisieras borrar, sobre
todo cuando te cases.
Un estudio demostró
que más de la mitad de los adolescentes que tuvieron por lo menos una relación
sexual antes de casarse, se arrepintieron de no haber esperado.
Todos queremos que nos
respeten, pero antes nos debemos respetar nosotros mismos. Si tienes mala fama,
puedes crearte otra imagen, puedes cambiar. “Vivir es
cambiar, y ha vivido mucho quien haya sido capaz de cambiar mucho” (Henry
Newman). Pues bien, esta es tu oportunidad de cambiar tu
imagen. Si tú cambias, los demás te seguirán. Pero aún si no lo hacen, tú sales
ganando.
LA SEGUNDA VIRGINIDAD:
Tu pasado ya pasó. Quizás te equivocaste alguna vez. ¿Quién no se ha
equivocado? Hablemos del presente. Haz dejado quizás de ser virgen. Sí, pero la
segunda virginidad tiene que ver con una segunda oportunidad. Ahora la tienes.
Comprométete hoy mismo a dejar el placer sexual hasta la noche de bodas. Y
cumple con tu nuevo compromiso sin excepciones. ¡Sí se puede! Cuéntales a tus
amigos la decisión que has tomado, y pídeles que te animen a cumplir tu meta.
Si tus amigos no te respaldan, busca otros amigos, ésos no te convienen. Se
trata de tu vida y tú eres el encargado de protegerte. La influencia de los
demás es un factor muy poderoso.
Pasa más tiempo en
grupo y menos tiempo a solas con una persona del sexo opuesto. Evita la droga y
las bebidas alcohólicas. Pueden entorpecer tu buen juicio. ¡Cuántos de han
lamentado de perder el control!
Atrévete a soñar cosas
grandes y maravillosas. Reclama con orgullo tu segunda virginidad. No todo está
perdido. Si haz caído una o más veces, siempre puedes recomenzar. Ya no se
trata sólo de sexo, sino de esperanza y de felicidad. Muchos pierden autoestima
al tener una relación sexual siendo solteros y dicen: “Como ya tuve una
relación sexual, ya no importa lo que haga”. No te lo creas. Sí importa, y
mucho.
Cuando
el hombre y la mujer se aman en serio, se entregan el uno al otro para siempre,
y eso se da en el matrimonio. Entonces tiene sentido la expresión corporal de
esa entrega total, que es el acto matrimonial. Si no están casados y “actúan”
como casados, esa relación es mentirosa.
En
realidad, hacer el amor, de verdad de verdad, sólo es posible dentro del
matrimonio, porque sólo cuando dos personas se han entregado ya totalmente, ese
acto es verdadera expresión del amor total. Si no ha habido entrega de la
propia vida mediante el matrimonio, no puede haber expresión auténtica de una
entrega que todavía no existe. El acto sexual fuera del matrimonio es una
mentira radical (cfr. Mikel Gotzon, Saber
amar con el cuerpo, p. 18).
Si el
hombre no reconoce la verdad, se degrada. La corrupción e impureza del
cuerpo luego se refleja en la voluntad y en el corazón de esa persona. Luego
será corrupta en otros campos. El egoísmo se mete en el alma. El cerebro va
acumulando un modo egoísta de vivir el sexo y un modo egoísta y animal de
considerar al otro. No se le ve como persona a la que se ama, sino como objeto
de placer.

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