Un musulmán va a la tumba de Carlo Acutis por curiosidad
El protagonista es egipcio, Rashid Amanzur. Lo
contrataron para trabajar en fibra óptica en Italia, por tres meses, luego se
alargó el contrato a un año. Conoció a Julia. La trató y le gustó, pero no era
musulmana, por eso se fue con tiento. Ella lo invitó a un café, duraron
conversando tres horas. Al paso del tiempo se fueron enamorando. Se casaron por
el civil. Durante siete años él fue los viernes a la mezquita y ella a Misa los
domingos.
El empezó a sentir una opresión fuerte en el pecho.
Los médicos no encontraron nada. Cada vez se sentía peor. Julia le pidió ir a
Asís a ver a Carlo Acutis. Él se negó, pero finalmente fue. Estuvo unos minutos
frente al santo. Cuando tocó el cristal, la opresión desapareció, vio como un
humo negro que salía de él. Regresó a ver a Carlo, sintió una paz profunda.
¿Quién eres? “Carlo. Busca a Jesús…”.
Pasaron semanas y un día que su esposa salió, hizo
oración de una hora a Jesús pidiendo señal. Sueño. Supe que conocía mis culpas,
mis oraciones, supe que era amado incondicionalmente. Dijo: “Conóceme, sígueme.
Vas a ganar más”. Luego llamó a su papá: “He sido sanado por santo cristiano”.
Rashid: “Estás muerto para mí, no me llames más”. Luego llamó a su mamá: “Voy a
morir de tristeza por esto”.
El 15 de agosto de 2025 me bauticé. El Padre Antonio
lo bautizó. Sintió cadenas caer. Un amigo le dijo: Cambiaste tu fe por mujer
europea. “No, fue Por Jesús”. Su vida cambió por completo.

Comentarios
Publicar un comentario