Coherencia de vid
La coherencia de vida consiste en que no haya rupturas
entre convicciones y vida.
Vamos a relatar algunas conversiones. Un periodista
egipcio, musulmán, fue al norte a hacer un reportaje de la persecución de
los cristianos coptos, por orden del jefe del periódico. Estuvo ocho meses en
esa región, conoció al pastor de la Iglesia. Estando allí, le quemaron la
Iglesia y, días más tarde, el pastor supo que uno de los delincuentes sufría
hambre, le llevó algo de comida. El periodista se enteró y lo cuestionó. El
pastor le explicó que sólo estaba haciendo lo que Jesús mandaba: amar al
enemigo, devolver bien por mal. Hizo su ensayo y fue muy bien aceptado por la
prensa nacional e internacional. Pero el ya no volvió a ser el mismo, se
convirtió de modo profundo.
Otra conversión: Un guardián de cárcel de Irán recibió
a dos mujeres cristianas acusadas de haber traído 200 biblias en farsí
(persa) a Irán, delito considerado herejía ante el Islam y peligro para el
Estado Llegando les tomaron la foto de ficha policial, y sonrieron. Luego su
comportamiento en la cárcel fue diferente al de los demás presos. Una de las
presas lloraba a gritos, desconsoladamente, estaba encerrada porque había
vendido droga, y su esposo la abandonó y se llevó a los hijos. No paraba de
sollozar y, después de hablar con una de esas mujeres, dejó de llorar. A otra
cristiana le dolía mucho la cabeza, no la atendían por ser cristiana. Las dos
mujeres rezaron por ella, le pusieron la mano en la cabeza, el dolor cesó y no
volvió más. El guardián estaba atento a la conducta de los presos, decidió abrir
el correo que llegaba para los cristianos y encontró cartas con frases del
Evangelio. Se quedó pensativo y comenzó a leer el Evangelio -tenía varios
confiscados- y, una noche, tuvo un sueño en el que aparecía la figura de Jesús
que lo llamaba y lo invitaba a conocerlo más. A partir de entonces facilitaba
la entrada del correo a los presos, incluidos los cristianos. Decidió pedir
cambio de puesto a sus superiores. Se quiso convertir y entró en contacto con
un pequeño grupo de cristianos. El primer día que asistió sintió terror porque
comprendió que, de ser sorprendidos, todos irían a la cárcel.
Lo que más les llama la atención del
cristianismo a los del Islam, es la coherencia de vida y que, para llegar al Cielo,
están los méritos de Cristo, no los propios, como se les ha enseñado.

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