Perdonar es amar intensamente
Perdonar es amar intensamente La palabra más usada en griego para el verbo perdonar se traduce como “soltar”, y sí, hay que soltar lo que nos impide perdonar. Hay que pedirle a Dios que nos conceda la paz con Él, que nos conceda el arrepentimiento propio. Nos conviene ser personas fáciles de trato, muy inclinadas al perdón de fondo, rápido, universal, porque entonces Dios nos va a perdonar fácilmente. Lo que más nos asemeja a Dios es nuestra disposición a perdonar. En cambio, lo que más nos aleja de Él es el espíritu de venganza, la dureza de corazón y la inclemencia. El que dice: “Te la tengo guardada” o “te la voy a regresar”, no agrada a Dios. Los que buscan la venganza, se hieren aún más. Hay que dejarle a Dios la venganza, él dará a cara uno lo que merece, y, si se arrepiente de su mal, Dios lo perdona. A lo mejor desde niños nos enseñaron a devolver la ofensa. La venganza tiene la dulzura de la serpiente, es suave y venenosa; pero la venganza encadena, mientras que el perdón...