Colaborar
El Padre Javier Echevarría decía en una carta de septiembre de 2010: El Verbo se hizo Hombre y tomó la condición de siervo, obediente hasta la muerte y muerte de cruz (Flp 2,8) para salvarnos. De un árbol portador de muerte ha surgido la vida. Y para colaborar en la aplicación de la Redención a todas las almas, el Señor nos ha ofrecido el trabajo profesional y una vida cristiana coherente con su doctrina. Del sacrificio de Cristo brotan todas las gracias que Dios quiere darnos. Por eso nos debemos unir afectiva y efectivamente a la Cruz: en primer lugar, viviendo del mejor modo posible la Misa, que, además, nos impulsa a recibir con alegría las contrariedades y las penas de esta vida; más aún, a buscar activamente la mortificación y penitencia voluntarias en cada jornada. “¡Qué dicha tener la Cruz -exclamaba un Padre de la Iglesia! -. Quien posee la cruz posee un tesoro” (San Andrés de Creta, Sermón 10). La Pasión del Señor nos ha de llevar a reavivar el sentido del pecado ...