Perdonar es amar intensamente

Perdonar es amar intensamente

La palabra más usada en griego para el verbo perdonar se traduce como “soltar”, y sí, hay que soltar lo que nos impide perdonar. Hay que pedirle a Dios que nos conceda la paz con Él, que nos conceda el arrepentimiento propio.

Nos conviene ser personas fáciles de trato, muy inclinadas al perdón de fondo, rápido, universal, porque entonces Dios nos va a perdonar fácilmente. Lo que más nos asemeja a Dios es nuestra disposición a perdonar. En cambio, lo que más nos aleja de Él es el espíritu de venganza, la dureza de corazón y la inclemencia. El que dice: “Te la tengo guardada” o “te la voy a regresar”, no agrada a Dios.

Los que buscan la venganza, se hieren aún más. Hay que dejarle a Dios la venganza, él dará a cara uno lo que merece, y, si se arrepiente de su mal, Dios lo perdona. A lo mejor desde niños nos enseñaron a devolver la ofensa. La venganza tiene la dulzura de la serpiente, es suave y venenosa; pero la venganza encadena, mientras que el perdón libera de la carga.

En un mensaje mariano la Virgen nos dice en pocas palabras: “Muchos no saben pedir perdón. Eso coloca de nuevo a mi Hijo en la cruz”.

En Génesis 4, se habla de Lamec, prototipo del vengativo. Lamec es un personaje de la Biblia que se vengaba hasta setenta veces siete. Jesús habla de esa forma oriental y dice: “hay que perdonar hasta setenta veces siete”, es decir, de modo ilimitado.

El perdón tiene cuatro características: Debe ser pronto, de todo, siempre, a todos. Debe alcanzar cualquier ofensa. De algún modo Dios nos obliga a perdonar al enseñarnos el Padrenuestro que dice: “Perdónanos como nosotros perdonamos”. Su misericordia es inagotable y nos dice: “Perdona tú también”.

Hay personas que tienen un carácter muy difícil…, y quizás son las que más cariño necesitan. Si nos sentimos muy agraviados hay que pensar que, comparado con lo que sufrió Nuestro Señor por nosotros, es poco lo que sufrimos.

Perdonar es lo más difícil del mundo, quizás es algo que nos sobrepasa, pero para eso está la ayuda de Dios. Jutta Burgraff dice: Perdonar es amar intensamente; no es un sentimiento, es una decisión. Recuerda algo: Cuando perdonas no cambias el pasado, cambias el futuro.

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