Saber sufrir por Dios
Mensaje para el clero y
religiosos fieles
Hijos
predilectos del Corazón Inmaculado de mi Madre y de la vuestra: Se ha dicho que
el humo de Satanás se ha infiltrado en la Iglesia. Pues, cada vez
se hace más evidente. Sed mansos como palomas, pero astutos como serpientes.
(Mt.10,16). Llevad una vida recogida, sin que haya pleitos entre vosotros.
Religiosos: sed fieles al espíritu de vuestro fundador. No temáis por nada,
porque Yo mismo estoy en vosotros de manera sustancial. Buscadme en el
Santísimo Sacramento e invertid tiempo frente a Mí, vuestro Dios y Señor. La
Iglesia enseña que se debe desobedecer en todo aquello que lleva al pecado.
Tened pues discernimiento agudo para llevar al pueblo fiel. Es momento de mucha
confusión. Velad por vuestro pueblo como verdaderos pastores. Todavía no es
momento de quitar el trigo de la cizaña.
Es por eso que os pido SILENCIO, ORACIÓN y FIDELIDAD.
Usad las rúbricas que correspondan y NO ALTERÉIS, bajo ningún concepto, las
palabras de la Consagración.
Llegará el momento en que la Iglesia declarará el cisma formal, mientras tanto
permaneced en silencio y ofreced vuestros sufrimientos que son como el buen
aroma e incienso que sube hasta el cielo.
El Padre toma el buen aroma de este martirio espiritual que muchos de los
míos estáis sufriendo, como sufrí Yo, en el sacrificio incruento de mi Pasión y
Crucifixión en la Santa Misa.
Amados y predilectos míos: una vez más, os digo que no cambiéis las palabras
consagratorias que convierten el pan en Mi Cuerpo y el vino en Mi Sangre.
Estáis viviendo lo que he vivido Yo en la Pasión: en
el Huerto de los Olivos, en la subida del camino al Gólgota y por último en mi
Crucifixión. Pero no temáis mis amados, que he resucitado al tercer día. La
Iglesia florecerá y finalmente, el corazón Inmaculado de María triunfará en la
Santa Iglesia donde Yo, el Señor, soy la piedra angular, aquella que desecharon
los arquitectos. (Mt.21,42). Solo la fidelidad y permanecer frente a la
custodia con mi Divina Presencia os dará la fuerza para continuar. El Paráclito
os hablará e iluminará que debéis hacer en cada momento.
No temáis por nada, porque camino delante y dentro de vosotros.
En nombre de la obediencia se cometen muchos errores, no discutáis, no
os comportéis como aquel apasionado que desenvainó la espada.
Solo *silencio, mortificación y oración. Que cuando llegue el momento tendréis
que tomar decisiones pero, todavía no es el momento. Tened paz, mis otros
Cristos.
Es necesario, que sufráis estos dolores de parto, para la purificación de
vuestras almas y la de los fieles. Lleváis al pueblo a la salvación y no a la
perdición con doctrinas llamativas pero, que finalmente llevan a la
perdición... Predicad el evangelio y no hagáis interpretaciones
subjetivas de él. Pues lo escrito, escrito está y es Palabra de Dios. Ahora,
tened paz en vuestros corazones y aceptad de buen grado este padecer, para que
os asemejéis más a Mí.
Os ama,
Vuestro Jesús.
Ciudad de Salta, Argentina, 19 de agosto de 2026

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