La sanación de tu vida depende de tus amores.
Una teoría teológica de la sanación
Fr. John Burns hizo su tesis doctoral sobre sanación y nos comparte algunas de sus ideas. Su tesis es sobre sanación a través del perdón.
El tema de sanación cobra más importancia cada día. A veces
hay escepticismo o dejamos la sanación a la autonomía de la persona, pero hay
quienes quedan atrapados en sus heridas. No todo lo poco placentero es voluntad
de Dios. ¿Cómo manejamos el sufrimiento? No todo sufrimiento es bueno. Hay que
discernir. Cristo quiere que vivamos una vida satisfactoria. El pecado nos hace
infelices, es verdad. “Yo no quiero ser infeliz, pero tampoco quiero dejar el
pecado, y quiero vivir con Cristo”, allí está el problema. Sería como poner un
curita en una herida grande. Estamos heridos por el pecado, éste hiere
nuestra naturaleza, y eso le pega a la solidaridad, uno termina solo.
¿Tengo miedo a morir?
Hay cosas que he hecho y las sigo haciendo, hay afición al
pecado, me gusta. La verdadera curación viene cuando ya no quiero el pecado y
cambio mis aficiones. Los poderes del hombre están debilitados por la
concupiscencia. El intelecto ha sido oscurecido. Vemos la verdad, pero sentimos
confusión, elegimos cosas no buenas que, al final, no satisfacen. “Buscaba
sentirme mejor, pero no fue así”: es efecto del pecado.
Nuestro corazón quiere armonía en las emociones. “Si logro
acallarlas haré un buen trabajo”, es estoicismo y lo aplicamos con frecuencia.
Podemos vivir vidas apropiadas y equilibradas emocionalmente. Cristo era hombre
que deseaba, en su alma había una armonía total en sus pasiones y emociones. Se
trataría de vivir así como él, para que nuestra voluntad sea fortalecida por la
gracia. ¿Es mejor amar Dios con pasión? Es mejor que hacerlo sin pasión.
Nuestra vida emocional tiene mucho que ver con la vida moral. Es mejor cantar
con pasión, vivir con pasión.
La gracia es la respuesta para remediar nuestra naturaleza
herida. Si pedimos a Dios el remedio no siempre lo obtenemos; el mal nos ha
herido y volvemos al mismo pecado. Cuando cometemos un pecado nos hacemos más
visibles al enemigo que y nos dice: “¿Realmente puedes confiar en Dios? ¿Crees
que eres bueno?”. Cuando elegimos el pecado, echa raíces y se hace una
estructura que constriñe nuestro corazón. Empezamos a resistir a Dios que trata
de guiarnos.
Cristo fue torturado, burlado, herido, afligido, muerto. Es
tiempo de curarse y ser sanado por Él. Él nos preguntará: “¿Quieres ser sanado
y estar bien? Estás enclavado en la mentira, puedo ayudarte a no seguir
pecando”.
Cuando alguien cuenta algo doloroso buscamos varias
narrativas, no tenemos todos los elementos de quién soy. Hay que completar la
historia, hay partes de ella que siempre borramos al hablar con los demás e
incluso con Dios. El príncipe de la oscuridad hace que no las mires. No
tenemos acceso a nuestra historia completa, sólo Dios tiene acceso a ella, sólo
tenemos una narrativa. Dios permite este obstáculo para evitar una situación
destructiva, y eso no lo vemos. ¿Y dónde estaba Dios? preguntamos, y no nos
damos cuenta que él estaba cerca.
Alguien me hirió, mis pasiones están inflamadas, entonces
pienso que soy un peso, soy corrupto, que mi voluntad está comprometida: es una
mentira del enemigo. Dios no puede curarme si mi voluntad está
comprometida y él no viola mi voluntad. El respeta nuestra voluntad.
¿Qué piensas de ti mismo? Es un acto de voluntad. Dios pregunta: ¿Quieres ser
curado? No te resistas. ¿En qué me resisto? Deja que Dios te lo revele, sino no
vas a hacer progresos en tu sanación. Esta estructura debe ser examinada. La sanación de tu vida depende de tus amores.
Empezamos por la independencia, “no necesito de nadie”. Eso
no es verdad. Necesitamos las relaciones, hay personas a las que necesitamos,
pero si rompemos la comunión, el enemigo vendrá a susurrar cosas que nos
esclavizan. Si consentimos aceptando las mentiras, nos amarrará, hay que
renunciar a ellas porque allí faltaría libertad. La verdad nos hace libres.
Dios quiere liberarnos al decirnos la verdad. Si le dejamos actuar veremos una
luz que nos lleve a la verdad.
La verdad de mi identidad me lleva a la luz.
Empiezo a resistir menos y menos la historia de mi vida. Dios puede permitir
cierto dolor porque sabe lo que hará con él, para luego ver algo de luz, y con
ella, poder y salvación. Dios quiere traer esperanza; quiere traernos a cantar
junto con el coro de los Ángeles. A veces no lo oímos porque hay otras
canciones que no son el Gran Canto.
Vivir espiritualmente y sanar es amar de modo nuevo. Todas
las facultades humanas deben de ser restauradas, rectificadas y armonizadas.
Dios nos llama a una vida plena, ordenada a Dios. El secreto para la
sanación y la libertad es el perdón.
FUENTE: A Theological theory of healing. John Burns. https://youtu.be/rj3T0KebqIE
St. Paul Center.

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