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El tesoro de la Fe

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  El autor de El Principito, Saint-Exupery, dice: Lo esencial es invisible para los ojos.   El don más precioso que tenemos es la fe, y ésta debe ser el motivo principal para vivir. Solamente viviendo de fe podemos ser fieles. La gente que no es fiel a Dios, ha perdido la confianza en Dios. La Virgen María es maestra de fe; le dijo que sí a Dios sin saber exactamente todo lo que había de venir con su fiat (hágase). Vivió tiempos de sorpresas – la Anunciación, la Visitación, la carencia de hospedaje en Belén, la visita de los pastores y de los Reyes Magos, la huida a Egipto- y tiempos de normalidad. Ese era el plan divino. La fe es creer en lo que no he visto, y confiar en que la Voluntad de Dios es mejor que la mía. Decirle: “Señor, que yo te vea detrás de todo acontecimiento grande o pequeño”. A Dios hay que pedirle todo menos explicaciones …, con el paso del tiempo entenderemos lo que ahora no se entiende. Dios permite muchas cosas para afianzarnos en la fe; nos pru...

mi Reino

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Moldear el carácter

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  Dicen que uno no es responsable de la cara que tiene sino “de la cara que pone”. Jesús sacó lo mejor de los demás. Lo mismo trataremos de hacer en la vida en familia y en la amistad. El artista es Dios, nosotros somos instrumentos. El Señor le dice a Gabriela Bossis: “Cuando tu recibes con una sonrisa las pequeñas contrariedades de la vida diaria, con ello curas mis llagas” (n. 165). El Espíritu Santo se manifiesta en nuestro carácter y en la posesión de los dones del Espíritu. Transforma nuestro carácter con los cuatro frutos propios de él; amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad y propio control. Sus dones son nueve, entre ellos está la capacidad de consejo, ciencia, poder de hacer milagros, discernimiento, don de lenguas, de inteligencia, magnanimidad, don de profecía. El don es un regalo inmerecido. La salvación es un don. Para recibirlo hay que creer. En la Biblia, el libro de los Proverbios dice: Es de sabios hablar poco y de inteligentes mant...

Ser sembradores de paz y alegría

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  Decía Benedicto XVI: Para el creyente el nombre de “paz” es uno de los nombres más bellos de Dios . El trato personal con Jesús trae al alma alegría y paz. Jesús nos dice: “La paz os dejo mi paz os doy, no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14,27). ¿Qué es la paz interior? Es una fuente de felicidad; es especie de calma en la que dejamos de luchar contra los pensamientos negativos y las emociones perturbadoras. El tiempo para estar a solas con Dios nos da paz. También hay que aprender a vivir el presente. Escribe Jacques Philippe: T odo el bien que podamos hacer viene de Dios y sólo de Él. «Sin mí no podéis hacer nada», ha dicho Jesús (Jn 15, 5). No ha dicho: no podéis ha­cer gran cosa, sino «no podéis hacer nada». Es esen­cial que estemos bien persuadidos de esta verdad, y para que se imponga en nosotros no sólo en el plano de la inteligencia, sino como una experiencia de to­do el ser, habremos de pasar por frecuentes fracasos...

El duro camino de Raquel

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  https://youtu.be/UoPVvTlVtoA “46 años has vivido las cosas a tu manera. Ahora déjame hacerlo a mí”. Todas las heridas que he tenido en mi corazón, todas las carencias, han ido sanando.

La convivencia de los hijos con los padres

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  Hay que fomentar la convivencia entre padres e hijos: sólo así se da una verdadera transmisión de valores. El niño aprende a ver el mundo como lo ven sus padres. Sus recuerdos más vivos coinciden con los pasatiempos que pasaron al lado de sus papás: cuando fueron a un restaurante, cuando reparaban la bicicleta, cuando iban de paseo o a nadar, cuando el padre recitaba una poesía, etc. Un señor presentó a su hija una lista con 10 posibles actividades: cine, armar rompecabezas, futbolito, parque de diversiones, paseo en canoa, boliche, etc. La niña escogió: «día de campo en el parque». Lo más valioso para los niños no es el costo económico de una diversión, sino la convivencia con sus padres . Incluso, cuando desean ir a un parque de diversiones, muchas veces es porque estarán con papá y con mamá. Hay quienes se preguntan la razón de porqué sus hijos no se comunican con ellos para contarles sus preocupaciones, inquietudes, alegrías, éxitos, fracasos, deseos, anhelos. Y es que ...

La importancia de conocer tu fe, o la fe ilustrada

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  En una conferencia a catequistas, el Cardenal Ratzinger, sintetizando, decía: Evangelizar es enseñar el arte de vivir (...) La pobreza más profunda es la incapacidad de alegría, e l tedio de la vida considerada absurda y contradictoria. Esta pobreza se halla hoy muy extendida, con formas muy diversas, tanto en las sociedades materialmente ricas como en los países pobres. La incapacidad de alegría supone y produce la incapacidad de amar, produce la envidia, la avaricia..., todos los vicios que arruinan la vida de las personas y el mundo. Por eso, hace falta una nueva evangelización. Si se desconoce el arte de vivir, todo lo demás ya no funciona. Pero este arte no es objeto de la ciencia: sólo lo puede comunicar quien tiene la vida, el que es el Evangelio en persona ( 10 de diciembre de 2000 ). Hay que tratar de ser un catecismo vivo, es decir, un resumen claro, y asequible, de la doctrina cristiana, pues no basta saber cosas, hay vivir lo que se enseña. Los grandes catequizado...