Ansiedad y estrés
La ansiedad es una emoción de alarma que
se experimenta como inquietud, desasosiego, temor indefinido, preocupación
desbordante y miedo a perder el control, dice Enrique Rojas,
perito en el tema.
Todos los procesos de activación ansiosa o estresante
tienen como objetivo fundamental preparar el organismo para la acción. La
ansiedad se vertebra en cinco planos: fisiológico, psíquico, de conducta,
cognitivo y asertivo (habilidades sociales). Se trata de un proceso de
adaptación al bombardeo del ambiente, de estímulos externos e internos.
El estrés es una de las situaciones más comunes
del hombre moderno; lo padecen quizás más de la mitad de la población. Se da en
personas que sufren preocupaciones muy intensas sobre temas capitales para
ellos. El estrés es una respuesta del organismo a la tensión excesiva y
permanente que va más allá de las propias fuerzas. Se manifiesta en el cuerpo,
en la psique y en la conducta, lo que lleva al borde del agotamiento; arrastra
un cansancio crónico y no hay tregua para el trabajo. Se recomienda hacer
deporte una vez a la semana y hacer una relajación sencilla. El estrés es el
mal del ejecutivo. Si trabajar es importante también lo es descansar, disfrutar
las cosas buenas e interesantes.
El estrés conlleva, a veces, insomnio, sequedad de
boca y temblores. El estrés puede provocar infarto al miocardio, úlcera de
estómago, colitis, dolores de cabeza, crisis conyugales y falta de comunicación.
Si la ansiedad nos lleva a la nada, la
melancolía nos traslada al pasado y nos cierra las puertas del porvenir. El
aburrimiento cabalga entre ellos dos; lo que sigue es la desesperanza; allí se
queman las últimas ilusiones. Estamos ante las puertas del suicidio.
La depresión y la ansiedad son los trastornos
más característicos de la vida afectiva. Puede venir un olvido permanente de
los estados gratificantes de la propia biografía y continuos juicios de valor:
inútil, odioso, imposible. De hechos aislados se extraen reglas generales, que,
lógicamente son falsas.
La conducta asertiva es la más adecuada a cada
situación. Lo que hay debajo de las fobias es ansiedad, por ello la persona se
protege: puede haber fobia a los animales, a las personas, a espacios cerrados,
a la sangre y mucho más.
La ansiedad es la cara fea de la tristeza. Una
psicóloga mexicana, Geny Llamas, resume así: la depresión es exceso de
pasado, el estrés es exceso de presente; la ansiedad es exceso de futuro.
¿Qué puede ayudar?
El deporte, hacer respiraciones profundas a lo largo del día y antes de dormir,
hacer oración y recordar que la paz nos la dejó Jesús, así que no hay que
perderla. Ayuda detenerse a pensar ¿adónde voy?, sabiendo que esta vida tiene
luces y sombras, pero nos espera la felicidad en la vida eterna si hacemos la
Voluntad de Dios.

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