Dios siempre está a tu lado
El
judío converso, Roy Shoeman contaba que, en el momento cumbre de su conversión,
comprendió que todo lo que le había pasado desde su infancia, era Voluntad de
Dios: sus padres, su educación, su carrera, sus amistades, etc. Le
dice Jesús a Gabriela Bossis: “Yo doy a cada alma la vida que mejor puede
conducirla a mí” (Él y yo, n. 514).
Nosotros podemos repasar nuestra vida y decir, con
gozo: “Te doy gracias, Señor, por el momento de mi concepción, gracias por los
nueve meses que estuve en el seno de mi madre, gracias por mis primeros diez
años…, gracias por los años que me has dado de vida”.
Dios tiene un camino para cada uno. Si se pasa por
crisis o túneles oscuros, se puede salir más purificado de ellos; pero no
siempre es necesario pasar por ellos. Sólo Dios lo sabe.
Federico
Carranza (de grupo musical Jésed), joven regiomontano, estaba en crisis, fue
a Segovia, donde está enterrado San Juan de la Cruz. En el altar hay una
oración que dice: “No me quitarás Dios
mío lo que una vez me diste en tu único hijo Jesucristo, en que me diste todo
lo que quiero, por eso me holgaré que no tardarás si yo espero. Míos son los
cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos, y míos los
pecadores; los ángeles son míos y la Madre de Dios y todas las cosas son mías y
el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Entonces
¿qué pides?, ¿qué buscas alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti. No te
pongas a menos ni repares en migajas que se caen de la mesa de tu padre. Sal
fuera, gloríate en tu gloria, escóndete en ella y goza y alcanzarás las peticiones
de tu corazón”.
Narra el mismo Federico: Decido pasar tres días en Asís, apagar teléfonos y guardar
silencio. Llegué a Asís, a rezar ante la tumba de San Francisco. Me dije a mí
mismo: “Dios no quiere un contrato contigo, o tu servicio. Dios te quiere a ti”.
Comprendí que la mística católica se ha
perdido en estos tiempos. La vida mística va a salvar a la humanidad porque es
la única manera en que vamos a amarnos a nosotros mismos y a los demás. Si
supiéramos lo que valemos, amaríamos la vida… Los que abortan o matan es porque
ellos mismos no saben lo que valen. Volví con el sacerdote y le dije: “Descubrí
que no sé nada”. El comentó: “Este fue el mejor momento para conocer a Dios”. Lo
primero que descubres cuando Dios te quebranta es que Él siempre ha estado allí,
contigo. Ahora sirvo al Seños sin condiciones. Estoy feliz, estoy pleno en Él.
Me apoyo de tres cosas: de la lectura inteligente de los evangelios, que son un
mapa para conocer a Jesucristo, me apoyo en los santos, en sus escritos, y en
los sacramentos.
El teólogo Loisy era una persona muy sólida pero dejó de hacer oración y se vino para abajo. Hay que hacer oración caiga quien caiga; para eso hay que crecer en confianza en Dios. La fidelidad nos trae paz. Somos de Dios, no nos pertenecemos. Busquemos afinar en piedad, es decir, hay que ejercitar la fe, la esperanza y la caridad. Fidelidad en los modos de hacer el apostolado, fidelidad en el espíritu de pobreza; esto nos hace libres para amar.
Jesús le dice una la mística francesa Gabriela Bossis:
“No creas en la casualidad, soy siempre Yo, el amor, el que interviene. No
siempre reconocer mi paso, pero un continuo ejercicio en el cariño te ayudará a
distinguirlo. Espero y mi presencia te será más dulce que el pensamiento de la
casualidad. Aprieta contra tu corazón la cruz de cada día, de cada noche: ambas
te vienen de mí. Y tu cruz no es una cualquiera, es la tuya, la que Yo he
querido para ti”. (Él y yo, n. 1384).

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