Permanecer



La intimidad con Dios es conectar con su bondad, su amor, su luz, es tener presencia de Dios. Jesús sugiere cómo tener vida de él. Yo soy la vid verdadera, permanezcan en mí para dar fruto. Pidan lo que quieran y sucederá (cfr. Juan 15). Permanecer significa tener un vínculo constante con Jesús, ser uno con Él. La única manera de tener vida es estar en él. ¿Cómo permanezco en él? Es extraer de él todo lo que somos y tenemos. Todo lo bueno viene de Dios. Dependemos de Jesús, y debido a ello damos fruto.

Jesús dijo que el Hijo hace lo que ve hacer al Padre, el Hijo da vida a quien quiere, el Padre ama al Hijo y depende de Dios Padre en cuanto a su humanidad (cfr. Juan 5). Con una entrega radical podremos recibir más y dar más fruto.

Hay que pedirle a Dios que nos revele lo que Jesús hace, hay que esperar a que Jesús actúe y bendecir lo que está haciendo. Pregunta: “Jesús, ¿cómo me amas en este momento?”. A veces es una simple toma de conciencia. Amamos porque él nos amó primero. Jesús nos ama personalmente. “Gracias, Jesús, por amarme, me encanta ser amado por ti”. Permanecer en Jesús es reconocer que me ama, es saber cómo me mira.

El Padre nos poda, nos purifica para mantenernos sanos, y quiere que pidamos en su nombre. La poda puede costar, pero Jesús nos sostiene y quiere más receptividad de nuestra parte. Nos ha llamado y ese llamado da fruto, y Jesús se abre camino en nosotros. A veces la gente se da por vencida, la mayor tentación es no permanecer con Jesús, así la promesa se queda en el camino. Sin la poda no habrá madurez para manejar el fruto. Hacer todo para la gloria de Dios. Si Dios es amor te conectas con quien es el amor, puedes dar gracias por lo que él ha hecho. Existimos para ser discípulos de Jesucristo.

Dios quiere que podemos decir: “Abbá, Pater”, no como una oración piadosa frente al tabernáculo sino como un niño. Si estamos con Jesús tenemos a Dios al lado, nuestras palabras son las suyas. Nos toca quitar obstáculos, Jesús siembra en nosotros, la semilla cae en el terreno, en el camino, que dé más frutos porque haya una identificación más grande con el Sembrador. Deja a Jesús la iniciativa y busca decir siempre que sí, así, de él saldarán acciones más que heroicas, las de Jesús. Dejar actuar a Jesús dentro de nosotros nos va a llevar muy lejos, nos va a llevar a morir en la cruz y después nos va a resucitar.

Mantengamos pequeñas conversaciones con Jesús, podemos dirigirnos a él en todo momento con pequeñas alabanzas. Conectar con él, permanecer con él y dar gracias espontáneas. Cuando Dios te está podando, dale gracias, háblale continuamente. San Pablo dice que, para quien ama a Dios, todo es para bien. A Dios le encanta encontrarse con nosotros.

  

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